El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) puso a disposición la información sobre los 7876 controles realizados durante los años 2017, 2018 y 2019 en frutas, hortalizas, verduras, cereales y oleáginosas que se comercializan en todo el país, respecto a los residuos de agrotóxicos.

En el mes de abril de 2017, el organismo había entregado a Naturaleza de Derechos los resultados de los mismos tipos de controles, pero correspondientes al ciclo 2011-2016.

Los nuevos resultados mantienen la situación de gravedad ya expuesta en el trabajo de recopilación “El Plato Fumigado”, publicado en el mes de Julio 2018. El nuevo informe de Naturaleza de Derechos “El Veneno sigue en el Plato” sobre los controles entre los años 2017 y 2019 se publicará a fines de Enero de 2021.

Mientras tanto la organización adelantó parte de la información que se encuentra analizando:

Entre los alimentados controlados aparece el trigo, cereal que se encuentra en el centro de atención de la opinión pública en razón de la reciente aprobación comercial de la variedad transgénica de Bioceres, conocida comercialmente HB4, con tolerancia al Glufosinato de Amonio. Los datos de los controles del SENASA dan cuenta que se detectaron entre los años 2017 y 2019, y en su conjunto: 8 principios activos a saber: Azoxistrobina, Cipermetrina, Clorpirifos, Deltametrina, Diclorvos, Glifosato, Lambda-Cialotrina, Pirimifos-metil.

Entre los años 2011 y 2016, se habían detectado también 8 principios activos, a saber: Cipermetrinca, Clorpirifos, Deltametrina, Diclorvos, Fenitrotion, Endosulfán, Pirimifos-metil, Tebuconazole, por lo que, si computamos el ciclo 2011 – 2019, se detectaron en el trigo 11 principios activos de agrotóxicos.

En los nuevos controles aparece el Glifosato, que en el ciclo de controles anterior no había sido detectado. La pregunta que surge seguramente para muchas personas, ¿cómo es qué se fumiga al Trigo con Glifosato si no se ha aprobado comercialmente ninguna variedad transgénica con tolerancia a dicho veneno?

Ello se debe a la técnica de “secado rápido no natural” que se realiza sobre el cultivo de trigo días previos para realizar la cosecha en tiempo, en el modelo agroindustrial. Se trata de una fumigación con el herbicida glifosato (también se usa paraquat, que no fue detectado como residuo por el SENASA, porque no es una sustancia que se busque en los controles), para facilitar la apertura de las espigas de trigo y acelerar el secado, ello si días previos a la cosecha hubo lluvias o bien por lo que las espigas no tuvieron suficiente tiempo para madurar o bien sólo para adelantar la cosecha y sembrar más tempranos los cultivos de segunda, como para homogeneizar el material cosechado y facilitar esta tarea. El glifosato se pulveriza directamente sobre la semilla desarrollada, por lo tanto el grado de absorción es muy alto. Esta técnica es común en América del Norte, como en el medio oeste de los Estados Unidos, y en las provincias canadienses de Saskatchewan y Manitoba.

En Europa, la práctica de la precosecha está prohibida precisamente porque supone una mayor exposición de la planta al Glifosato y mayores niveles de residuos en el cultivo, que es lo que precisamente se verifica en los nuevos resultados de los controles del SENASA, sobre el trigo.

En la Argentina, obviamente esa práctica está permitida y el SENASA y las autoridades provinciales miran para otro lado.

Fuente: Naturaleza de Derechos