La situación social en el país es compleja, el aumento en las tarifas, la degradación de la moneda nacional por la inflación y la suba de todos los insumos que necesita un estudiante para poder asistir a la universidad está comenzando a hacerse sentir. Autoridades de las Universidades de La Matanza, Lanus y Avellaneda advierten que ya se puede hablar de una caída en la matricula de alumnos.

Emiliano Grillo, vicepresidente de la Federación de Estudiantes de Universidad de Lanus, reconoció que la suba de los precios en el transporte, los servicios y el aumento del índice inflacionario son las causas por las cuales las universidades del conurbanos comienzan a ver recibir menos alumnos.

La mayaría de los los estudiantes son hijos de laburantes, muchos son la primera generación de su familia que puede ir a la Universidad por lo que tienen recursos limitados. Un trabajador trabaja ocho horas y a veces tiene que tomar dos o tres colectivos para ir a laburar. Y a eso se le suma el gasto del boleto para venir a la Universidad. No les alcanza la plata para cargar la sube”, expresó Grillo.

La Federación reclama que la gobernadora María Eugenia Vidal reglamente la Ley del Boleto Estudiantil, que fue sancionada por el anterior mandatario y publicada en el Boletín Oficial en diciembre último. La política maneja tiempos que no son los reales y antes de aprobar esta ley la actual gestión analizará qué costos y beneficios traerá para las arcas provinciales

“Hay una gran incertidumbre sobre lo que va a pasar, por eso tuvimos una marcha en La Plata por el boleto educativo en la provincia de Buenos Aires. Frente a todo este tarifazo, principalmente en el transporte, lo mínimo que puede hacer el gobierno es pensar un poco en los estudiantes”, reflexionó Grillo.

Ana Morano, Licenciada en Trabajo Social y docente de la misma Casa de Estudios comentó que “algunos alumnos ya empezaron a abandonar. Ya hay varios docentes que comenzamos a dar clases virtuales”.

En la Universidad de La Matanza, la situación es similar, Nicolas Lozza, de la Agrupación Estudiantel La Demo, comentó que la suba de precios en el transporte “afectó más a los estudiantes que los propios cierres de cursos y que el propio presupuesto que pueda recibir la Universidad”.

A La caída en la matricula se le suma el magro presupuesto destinado para educación que reciben las universidades nacionales. El panorama es complicado, pero los funcionarios deberían recordar lo que prometían en sus exultantes discursos en campaña cuando aseguraban que la educación sería uno de los pilares de la gestión.