En la recreación realizada por la organización ambientalista, un derrame de 990 barriles de petróleo, los cuales se descargan en el lapso de 2 horas, se dispersaría durante 672 horas (28 días). Se tomó como punto de origen al bloque Can 100, que es el más grande de la cuenca Argentina Norte. La empresa Equinor presentó en mayo el “Aviso de proyecto” para su perforación.

El evento modelado inicia el 18 de abril de 2020 a las 03.00 AM GMT, finalizando la descarga a las 05.00 AM de ese mismo día. El petróleo llegaría a las costas de Buenos Aires en 11 días e incluso se extendería hasta las costas uruguayas en 21 días.

Al finalizar el modelo, luego de 28 días, del total derramado, el 3.5% se dispersó naturalmente; el 1,5% se sedimentó en el fondo marino, el 65,2% se evaporó; el 26% permaneció en superficie y el 4,1% del total se encuentra en playas (0,2% en la costa de la provincia de Buenos Aires y 3,9% en la costa de la República Oriental del Uruguay).

La estadística muestra que ante eventos similares, las tareas de contención y recuperación solo logran que entre un 10 y 15 % del volumen total vertido sea recuperado.

Este modelo es uno de los escenarios que pueden darse en el mar Argentino. No tiene sentido abrir una nueva frontera de explotación petrolera en medio de la crisis climática que estamos viviendo. La ciencia fue clara en el último reporte del IPCC presentado hace semanas: para combatir el cambio climático, no puede haber ninguna nueva inversión en combustibles fósiles en ningún lugar, y la eliminación gradual de la infraestructura de combustibles fósiles existente debe alinearse con el objetivo de 1,5 ° C.”, sostuvo Luisina Vueso, coordinadora de la campaña de océanos de Greenpeace. “El Estado argentino tiene la oportunidad de dejar un legado en materia de protección ambiental y dejar atrás la inversión en combustibles fósiles para avanzar rápidamente hacia una transición energética limpia”.