La organización ecologista señaló que el “Bloque CAN 100” -donde llevarán adelante la explotación- se encuentra ubicado sobre el frente del talud continental, el principal corredor biológico del Mar Argentino. Se trata de una zona que fue identificada como posible área marina protegida, por su relevancia para los ecosistemas marinos y para la conservación de la biodiversidad.

El bloque fue adjudicado en 2006, y en 2019 se reformuló la concesión en favor de YPF exclusivamente, quien se asoció el año pasado a la noruega Equinor para la operación del mismo. Ahora, se suma la angloholandesa Shell. Las tres empresas ya se han asociado en proyectos anteriormente, en operaciones en Vaca Muerta, en el bloque Bandurria Sur, donde un derrame de petróleo afectó 85 mil metros cuadrados.

Desde Greenpeace señalan que la exploración sísmica y la extracción de petróleo destruyen los ecosistemas marinos y generan gravísimos impactos en la fauna. Además, este proyecto aumentaría las emisiones de gases de efecto invernadero, contribuyendo de esta manera a la profundización de la emergencia climática, en oposición de los compromisos asumidos por Argentina en el Acuerdo de París.

Se estima que la operación de todos los bloques offshore concesionados en 2019 podría generar emisiones anuales de hasta 3,1 millones de toneladas de CO2.Es necesario hacer cambios radicales, reducir drásticamente nuestra dependencia de los combustibles fósiles y priorizar las energías renovables”, sostuvieron desde la organización.