Por Matilde Moyano

En el marco del acuerdo en el que trabaja el Ministerio de Relaciones Exteriores argentino con el Ministerio de Agricultura de China para producir en nuestro territorio 9 millones de toneladas de carne porcina destinada a la exportación, el gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, y la empresa de capitales chino-argentinos Feng Tian Food ya suscribieron un convenio de cooperación a partir del cual se pondrán en marcha en la provincia tres complejos productivos porcinos integrados.

Los números son alarmantes: Cada uno de los establecimientos -que se emplazarán uno al noreste, otro en el centro y el tercero en el sudoeste provincial- demandará al año 32.300 toneladas de soja y 87.400 de maíz (con la consecuente utilización de agroquímicos como el glifosato) para la alimentación de los cerdos.

Cada complejo estará integrado por cinco granjas de 2.400 madres cada una; un frigorífico exportador; una planta de biodiesel; un biodigestor con generación de energía; y una planta de alimentos balanceados.

En este contexto, compartimos las conclusiones de un reciente informe publicado por el Instituto de Salud Socioambiental (INSSA) de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR): Informe Técnico del Impacto de las Megagranjas Porcinas en la Salud Socioambiental.

> La cría intensiva de cerdos implica un consumo insostenible de energía y bienes comunes, así como el desarrollo de enfermedades. La principal ruptura del proceso de metabolismo sociedad naturaleza deviene de la inmanejable cantidad de desechos producidos y concentrados en áreas reducidas de territorio. Estos desechos tienen la capacidad de contaminar agua, suelo y aire.

> El agua, si bien es el componente mayoritario del planeta, solo se encuentra disponible para el consumo humano y la supervivencia de las especies en un 0,35% del total. Los emprendimientos porcinos son un sistema productivo de alta demanda hídrica que genera el ingreso de contaminantes que afectan su calidad general rompiendo los equilibrios naturales y produciendo problemas de eutrofización.

> Adicionalmente el ingreso de contaminantes específicos como son las hormonas y antibióticos generan efectos adversos sobre la biodiversidad y la salud humana. El ingreso de más y nuevos xenobióticos van a comprometer el acceso a este elemento vital.

> Les autores consideran que deben generarse herramientas técnicas de vigilancia y de reparación de los ambientes acuáticos que a la fecha ya se encuentran afectados por la sobreexplotación.

> La evidencia presentada de la contaminación de suelo y agua por una amplia variedad de contaminantes biológicos y químicos en las adyacencias de las instalaciones de producción exponen a la población a enfermedades zoonóticas como diarreas infecciosas o leptospirosis, así como también la contaminación por nitratos a la que se asocian enfermedades como metahemoglobinemia, hipotiroidismo, cáncer colorrectal o enfermedades en la salud reproductiva como abortos o malformaciones.

> La calidad del aire se ve deteriorada por distintos problemas de contaminación relacionados con la presencia de material particulado respirable y gases tóxicos, además, responsables de malos olores que impactan en las comunidades cercanas. Estos son asociados a enfermedades en las poblaciones vecinas a las instalaciones de producción intensiva de cerdos, describiendose desde alteraciones del estado de ánimo e impedimento de realización de actividades cotidianas, hasta entidades como estrés ambiental relacionada a largo plazo con aumento de la tensión arterial, alteraciones de la inmunidad, cefalea y decaimiento. Así mismo se encuentran descritas la asociación entre la producción porcina y una amplia gama de afecciones respiratorias, destacándose el aumento de crisis asmáticas, una mayor necesidad de utilización de corticoterapia y el requerimiento de internación durante las mismas. También se mencionan rinitis, bronquitis y tos nocturna. Cabe resaltar que la mayor susceptibilidad se evidencia en niñes y adolescentes.

> Es importante destacar también que la utilización indiscriminada de antibióticos que demanda este modelo de cría intensiva, lo convierte en una verdadera fábrica de bacterias con resistencia antimicrobiana, alterando los procesos ecosistémicos fundamentales como la degradación de contaminantes y recirculación de nutrientes e incluso la posibilidad de enfermar al ser humano. La dificultad de contar con tratamientos antimicrobianos adecuados para estas bacterias incrementa la morbimortalidad y el gasto público en salud.

> Esta modalidad de cría intensiva presenta potencial pandémico, ya que produce alteraciones en los nichos de los vectores, los huéspedes y los patógenos. La disrupción del metabolismo sociedad-naturaleza por estos megaproyectos es clave para poder comprender la proliferación de mutaciones microbiológicas. A la cría industrial de animales como promotor del surgimiento de posibles pandemias se le agregan otros elementos antrópicos como la explotación de animales salvajes y la expulsión de sus hábitats, la urbanización acelerada, y los cambios en la cadena de suministro de alimentos, que atentan contra la posibilidad de avanzar hacia la Soberanía Alimentaria, debilitando la salud de las personas, sus comunidades y ecosistemas.

Accedé al informe completo ACÁ.