“La instalación de estas granjas de cerdos en las provincias que más deforestaron durante las últimas décadas generará aún más presión sobre los bosques, ya que aumentará significativamente la demanda de maíz y soja para alimentarlos”, advirtió Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace.

Actualmente en Argentina se producen cerca de 600.000 toneladas de carne de cerdo por año, principalmente en las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. El acuerdo con el país asiático implica la instalación de 25 granjas industriales con el objetivo de exportar 900.000 toneladas de carne porcina en cuatro años. Las granjas estarán ubicadas en Santiago del Estero, Salta, Chaco, Formosa y otras provincias del norte, buscando agregar valor al maíz y la soja que se cosechan allí, y así reducir el costo de flete al puerto para su exportación.

Según datos oficiales, entre 1998 y 2018 en dichas provincias se deforestaron 4.438.110 hectáreas. Por su parte, durante el mismo período la superficie sembrada de maíz en esas provincias aumentó en 1.095.070 hectáreas; mientras que la superficie sembrada de soja creció en 1.143.050 hectáreas.

“Más desmontes significan más enfermedades, más cambio climático, más inundaciones, más desalojos de comunidades campesinas e indígenas, y más desaparición de especies en peligro de extinción, como el yaguareté. Los gobiernos no deben seguir siendo cómplices de este crimen. No podemos perder ni una hectárea más. Es fundamental prohibir y penalizar los desmontes”, advirtió Giardini.

La organización ecologista reclama a nivel global la necesidad de reducir el consumo de carne y que su producción se realice en forma agroecológica. Giardini aseguró que “el acuerdo con China va a contramano de las medidas necesarias para enfrentar la crisis sanitaria y climática; implica un aumento exponencial del actual stock porcino, con métodos no sustentables, y genera mayor presión sobre ecosistemas frágiles como los bosques”.