Botsuana tiene una población de cerca de 130.000 elefantes, y una buena reputación en cuanto a tareas de conservación, aunque el presidente Mokgweetsi Masisi en 2018 retiró una prohibición a la caza que había sido conseguida cuatro años atrás.

El Ministerio de Medio Ambiente, Recursos Naturales, Conservación y Turismo de ese país indicó en un comunicado que hasta el momento se identificaron 270 cadáveres, si bien reconoció que hay informaciones que apuntan a la muerte de 356 animales, informó la agencia de noticias DPA.

“Las investigaciones en torno a las muertes no explicadas de elefantes siguen en marcha“, informaron desde esa cartera, y detallaron que se enviaron muestras a laboratorios en Canadá, Sudáfrica y Zimbabue.

Asimismo, resaltaron que “los colmillos están siendo retirados a los elefantes muertos y los cadáveres que se encuentran en los alrededores de asentamientos siguen siendo destruidos” y reiteraron además que las investigaciones “no han revelado pruebas de caza furtiva”.

Por su parte, la organización Elephants Without Borders reveló en un informe entregado al Gobierno que “muchos cadáveres estaban cerca de pozos naturales”.

“Los cadáveres han sido hallados en caminos y han muerto en decúbito esternal, lo que sugiere una muerte rápida y repentina“, añadió y manifestó que sus intentos para trabajar con las autoridades fueron rechazados.

A pesar de que las autoridades sospecharon en un primer momento que los paquidermos habían muerto a causa del ántrax, Dimakatso Ntsebe, miembro del Departamento de Fauna Salvaje y Parques Naturales, subrayó a mediados de junio que “los resultados de laboratorio no han confirmado nada”.