Por Matilde Moyano

“Seño, envenenan al viento”: es la mejor descripción de ‘deriva‘ que escuchó Ana Zabaloy, ex directora de la Escuela Rural Nº 11 de San Antonio de Areco, provincia de Buenos Aires. Deriva es la denominación técnica del fenómeno del movimiento de plaguicidas en el aire tras una aplicación aérea o terrestre, algo que sucede cotidianamente en los pueblos fumigados de nuestro país.

¿Dónde? En el Litoral, en el Norte, en Córdoba, en Neuquén, pero también en la provincia de Buenos Aires: San Antonio de Areco, Necochea, Trenque Lauquen, San Andrés de Giles, Roque Pérez, Sierra de la Ventana, Ayacucho, Ramallo y Chivilcoy son algunas de las localidades cuyas escuelas rurales se unieron en la Red de Docentes por la Vida. El lanzamiento oficial de esta iniciativa se realizó en el marco del 8º Encuentro de Pueblos Fumigados de la provincia de Buenos Aires el pasado 19 de agosto.

Allí abundan los casos de alergias, problemas respiratorios y neurológicos, malformaciones congénitas, abortos espontáneos, cáncer, o la muerte, como consecuencia de un modelo de agroproducción que hace uso indiscriminado de agrotóxicos como el glifosato.

Los chicos lo saben, y cuando una mañana esta escuela fue fumigada con el peligroso veneno 2.4D, empezaron a contar sus vivencias con las fumigaciones, y Ana, que quedó con media cara dormida durante semanas, les propuso que las dibujen.

Esos dibujos han circulado en forma de denuncia, desde la mirada de los chicos. Es una forma más de guardar el registro de esto”, explicó Ana en diálogo con El Federal, ya que estos dibujos formaron parte de una exposición en el Hospital Garrahan (donde han muerto chicos que llegan por intoxicación con estos venenos, como José Carlos Rivero), y también participaron de la muestra ‘El Costo Humano de los Agrotóxicos’, del fotógrafo Pablo Piovano en el Palais de Glace.

Ana es quien impulsa esta red que tiene el objetivo de generar conciencia, producir material y proyectos para que la problemática se de a conocer. La red cuenta con el apoyo de Fernando Cabaleiro, abogado y titular de Naturaleza de Derechos, la ONG que este año consiguió acceder a documentos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) que detallan operativos en los que se constataron partidas de frutas y verduras fumigadas con hasta 22 pesticidas, mercadería que se encontraba a la venta en los mercados centrales de Buenos Aires, Mar del Plata y La Plata.

Las escuelas tiene un papel primordial en esto y tienen la libertad de denunciar. Las familias no pueden porque quienes los fumigan son quienes los contratan”, expresó Ana y nos explicó que “lo que pasa con las docentes que denuncian en los pueblos agrícolas es que quedan muy solas”.

¿Aunque vayan a la municipalidad no les dan una respuesta?

Se da una respuesta formal, de tomar la denuncia o según si hay una reglamentación que regula, algo que no pasa en todos los pueblos. Algún productor puede llegar a tener una multa, pero no hay un compromiso de las autoridades. Son pocas las docentes que denuncian, a pesar de que a todas las fumigan.

¿Y tal vez se resuelve un caso específico pero eso no hace que dejen de fumigar?

Claro, no se va a soluciones de fondo. Las autoridades educativas tampoco se la juegan, pero la realidad es que están poniendo en riesgo la salud de los chicos y de los docentes, y además les sacan el derecho a aprender, porque cada vez que sucede algo de esto hay que suspender las clases, meter a los chicos adentro, hacer llamados.

¿Se tiene que encargar el docente de esa situación?

Sí, y tenés que dejar de hacer lo que tenés que hacer, que es dar clases. Y los nenes están ahí para aprender sin que se ponga en riesgo su salud por ir a la escuela.

¿Hay docentes que no denuncian las fumigaciones?

Muchas. La mayoría. Por temor, o porque no quieren quedar mal, si de repente el productor ayuda con la cooperadora, o es conocido. En los pueblos rurales pequeños, todos se conocen.

Así como hay casos conocidos como el de Nicolás Arevalo en Corrientes, ¿en la provincia de Buenos Aires hay casos de chicos que estén muy graves o que hayan muerto? [Santiago Nicolás Arévalo tenía 4 años cuando murió tras intoxicarse a causa del uso indiscriminado de Endosulfán, en 2011, en Lavalle, Corrientes].

Al encuentro se acercó gente de pueblos donde hay casos de niños que han muerto a causa de esto, y que no fueron difundidos. Hay un caso de Exaltación de la Cruz donde una farmacéutica denunció un caso y después las maestras se asustaron y la frenaron. En Chacabuco hay un caso de un nene que también falleció en el Garrahan.

¿Actualmente se respetan las distancias de fumigación?

Cada ciudad tiene su propia reglamentación, si es que la tiene, en muchas ciudades no está reglamentada. El tema después es el cumplimiento. En Areco, por ejemplo, hay una ordenanza, pero no se respeta. Yo he denunciado antes de que esté reglamentado, y después, porque seguían fumigando.

Entonces hay casos en la provincia de Buenos Aires donde no están respetando ni siquiera la ordenanza municipal.

He recorrido en Areco y en Giles, que son los lugares más cercanos de donde vivo, y he visto la soja pegada a los alambrados de las escuelas. Las autoridades, con solo realizar las ‘inspecciones de oficio’, o sea, con solamente salir a recorrer como lo hice yo en mi autito, ellos podrían verlo. No es algo que pasa solamente cuando se está fumigando, están los campos sembrados pegados a la escuela.

¿Te parece que la gente va conociendo un poco más esta situación o se sienten aislados?

Yo empecé con este tema en 2012, con esta lucha que en principio fue una lucha muy solitaria y que hoy por suerte tenemos encuentros como el del otro día a donde asistieron muchísimas personas, incluso de Córdoba y Neuquén.

¿Qué les dirías a las personas a las que no les pasa esto?

Que se metan en el tema, que investiguen, y que caigan en la cuenta de que en realidad los afectados no son solo las personas fumigadas, no es solo la población del campo, si no que estamos todos sometidos a una fumigación masiva, porque los alimentos están fumigados. 

Los docentes rurales somos testigos directos de este genocidio, pero es una problemática que nos afecta a todos.

¿Qué les dicen a los chicos cuando empiezan a fumigar y tienen que empezar a cerrar todo para intentar evitar el contacto con el veneno?

El día que fuimos fumigados con 2.4D, que fue una experiencia muy fuerte, los nenes empezaron a contar cómo también eran fumigados en sus casas, y ahí también las mamás empezaron a contar lo que les pasaba. Ellos saben que es algo que les pasa cotidianamente, por eso es importante ayudarlos a tomar conciencia de lo grave que es esto y cómo pueden tratar de protegerse.

>> GLIFOSATO <<

El Round Up o Glifosato, es el herbicida que la agricultura argentina utiliza en una cantidad de 240.000 toneladas anuales. Actualmente existen más de 665 investigaciones científicas nacionales e internacionales que evidencian las enfermedades que puede ocasionar y su enorme impacto ambiental.

Se trata de un producto creado por la multinacional Monsanto que se utiliza para eliminar malezas en cultivos modificados genéticamente (GMO) como soja, maíz, trigo y algodón, ya que estos resisten su nivel de toxicidad.