El Agua es un recurso esencial para la vida, tan esencial que hoy es clave para mitigar la propagación del coronavirus  en todo el mundo, lavándonos las manos. Asimismo, aún en la actualidad 2.200 millones de personas viven sin acceso a agua potable, y 4200 millones (el 55% de la población mundial) carecen de un sistema de saneamiento adecuado, según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Durante una pandemia mundial, una de las formas más baratas, sencillas y eficientes de prevenir el contagio es lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón. Los virus como el Covid-19 se contagian cuando la mucosidad o las gotas que contienen el virus entran en el cuerpo a través de los ojos, la nariz, la boca o la garganta. Lo más frecuente es que esto suceda a través de las manos, por eso debemos lavarlas correctamente:

Paso 1: Mojarse las manos con agua corriente.
Paso 2: Aplicar una cantidad suficiente de jabón para cubrir las manos mojadas.
Paso 3: Frotar por toda la superficie de las manos (el dorso, el espacio entre los dedos y debajo de las uñas) durante, al menos, 20 segundos.
Paso 4: Enjuagar bien con agua corriente.
Paso 5: Secarse las manos con un paño limpio o una toalla de un solo uso.

En el contexto de la prevención del Covid-19, el lavado de manos debe durar entre 20 y 30 segundos, en las siguientes ocasiones:

– Después de sonarte la nariz, toser o estornudar
– Después de visitar un espacio público, como transportes, mercados y lugares de culto
– Después de tocar superficies fuera de tu hogar, por ejemplo, dinero
– Antes y después de cuidar a una persona enferma y también mientras la estés cuidando
– Antes y después de comer

Cambio climático

La celebración por el Día Mundial del Agua tiene el objetivo de generar conciencia acerca de la crisis mundial del agua y buscar la manera de tomar medidas para cumplir el Objetivo de Desarrollo Sostenible N°6: Agua y saneamiento para todos y todas antes de 2030. Este año se centra en el binomio ‘agua – cambio climático’, que están indefectiblemente ligados.

“Las alteraciones climáticas afectarán la disponibilidad, calidad y cantidad de agua necesaria para las acciones humanas básicas, socavando así el derecho al uso del agua potable y la sanidad para miles de millones de personas”, advierte el informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) publicado este domingo 22 de marzo, que indica que el cambio climático se manifiesta en el aumento de la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos tales como las tormentas, las inundaciones y sequías o las olas de calor que agravarán la situación de los países que actualmente sufren ‘estrés hídrico’ y que generará problemas similares en áreas que no se han visto gravemente afectadas.

El informe asegura que la mala gestión del agua tiende a exacerbar los impactos del cambio climático, no sólo en los recursos hídricos, sino en la sociedad en su conjunto, y destaca dos estrategias complementarias: la adaptación y la mitigación.

La adaptación incluye “una combinación de opciones naturales, de ingeniería y tecnológicas, así como medidas sociales e institucionales para contener el daño o explotar las oportunidades beneficiosas del cambio climático. Existen opciones de adaptación en todos los sectores relacionados con el agua y deberían estudiarse y aplicarse siempre que sea posible”.

El tratamiento de aguas residuales también contribuye al cambio climático, ya que genera gases de efecto invernadero que representan entre un 3% y un 7% de todas las emisiones contaminantes. Además, se estima que, entre el 80% y el 90% de éstas se liberan al medio ambiente sin ningún tipo de tratamiento.

La UNESCO indica que es necesario invertir en técnicas de tratamiento modernas que permitan la extracción de metano, un poderoso gas de efecto invernadero que se encuentra en las aguas residuales no tratadas, de materia orgánica y posteriormente utilizar este biogás para generar la energía necesaria para ejecutar el proceso de tratamiento. Esta ténica ya se usa como en países con escasez de agua como Jordania, México, Perú y Tailandia.

Otro modo innovador de mejorar los recursos hídricos es la captura de agua de la niebla, la protección de los humedales o técnicas como la “agricultua de conservación” que permite preservar la estructura del suelo, la materia orgánica y la humedad pese a la disminución de las precipitaciones. También se apunta la posibilidad de “reutilizar” aguas residuales parcialmente tratadas para su uso agrícola e industrial.

Foto: Matilde Moyano