Mientras en Buenos Aires 6 de cada 10 frutas y verduras contienen restos de al menos un plaguicida, mientras en Rosario se detectó la presencia de agrotóxicos en el 75% de los elementos analizados de verdulerías, mientras en Estados Unidos se hallaron trazas de glifosato en helados de importante marca, en Europa también los alimentos están contaminados con estos venenos, porque el negocio de estos productos enferma a todo el planeta.

El Servicio Holandés de Seguridad Alimentaria (NVWA) aconsejó a la población que no consuma huevos hasta nueva orden, para evitar posibles intoxicaciones por un pesticida prohibido en el país, el fipronil, que se utiliza para combatir las plagas de piojos y pulgas en las aves de corral. Y se utiliza también en Argentina.

Unas 200 granjas, orgánicas incluidas, detuvieron la venta de huevos a mercados y supermercados. Las primeras investigaciones apuntan a que la empresa holandesa de desinsectación ‘Chickfriend’ utilizó una mezcla de fipronil con otra sustancia legal “para mejorar sus efectos”. La firma recibió el producto de Bélgica, país donde cerraron el mes pasado varias explotaciones avícolas por el mismo motivo.

Como las gallinas pueden poner huevos contaminados durante meses, en plena inspección holandesa, un millón de huevos producidos en Holanda y listos para ser enviados a Alemania (su mayor importador) fueron retenidos en la frontera. Miles de cajas fueron retiradas de las estanterías en las tiendas de Holanda. Las grandes cadenas de supermercados aconsejaron a sus clientes que tiren los huevos.

Consumir un huevo con este veneno que fue utilizado para eliminar el ácaro rojo, puede causar náuseas, dolores de cabeza y estómago o sudoración excesiva. También puede dañar el hígado, la tiroides y los riñones.

La Comisión Europea (CE) aseguró este jueves que investiga el alcance de estas partidas contaminadas y que la situación está “bajo control”, por lo que los consumidores europeos “pueden comer huevos con seguridad”.

Los medios locales expresaron la confusión generada por la NVWA, que dijo en un primer momento que los niveles del pesticida utilizado no implicaban un riesgo para la salud, pero lanzó después una alerta sobre unas series concretas, que recomendó a tirar y no consumir hasta nuevo aviso.

El Sistema de Alerta Alimentaria Rápida de la Unión Europea (RASFF) indicó que las alertas por la distribución de los huevos contaminados se extienden a Holanda, Alemania y Bélgica.

En Bélgica, la Agencia Federal de Seguridad Alimentaria (Afsca) fue informada en junio de unas partidas contaminadas por fipronil, cuyo uso está prohibido en el sector avícola. La Afsca y la justicia belga se encuentran realizando una investigación, aunque aseguran que los niveles del pesticida encontrados en esas partidas de huevos “no representan un riesgo para el consumidor”. Pero el punto es que el veneno no debería estar presente en ningún nivel.