Por Leandro Vesco / Fuente: Telam

Equipos técnicos de Planificación y Gestión del Ministerio de Aguas, Servicios Públicos y Medio Ambiente de la provincia de Santa Fe monitorean la crecida del río Salado, que el domingo llegó a 4,50 metros en la capital provincial y ya superó el nivel de alerta técnico en la ciudad de San Justo.

El ingeniero Ricardo Giacosa, subsecretario de dicho organismo, dijo en declaraciones a la prensa que “la cuenca del río Salado está cargada de agua y superó el nivel de alerta técnico en la ciudad de San Justo, con más de 9,15 metros”. Aseguró que “la causa son las intensas precipitaciones del último trimestre, que superaron los 600 milímetros en algunas zonas del norte de la provincia”.

El río Salado Bonaerense nace en la laguna El Chañar, en la localidad santafesina de Teodelina, con típico fluir de río de llanura, para desembocar, tras atravesar un cordón de dunas y conchillares en el sudeste, a 640 km en el Río de la Plata, casi en el centro costero de la bahía de Samborombón, unos 170 km al sudeste de Buenos Aires. La cuenca cubre 170.000 km² (sin incluir la cuenca del río Quinto); más de la mitad del área provincial, con promedios entre 800 y 1.300 mm de precipitación anual y frecuentes inundaciones y sequías en su área de influencia: la Depresión del Salado en donde forma abundantes meandros y lagunas.

El río pasa por las ciudades de Junín, Roque Pérez, Alberti, General Belgrano, Villanueva y por un gran número de pantanos y lagunas, desembocando en la Bahía de Samborombón cerca del Parque Costero del Sur y la Reserva Natural de la mencionada Bahía. Su principal afluente es el río Quinto el cual durante los períodos húmedos le alcanza superficialmente aportándole grandes caudales en las proximidades de la ciudad de Bragado. Además del río Quinto, los otros principales afluentes provienen del sur, son estos el río Saladillo que es continuación del extenso arroyo Vallimanca y el arroyo Las Flores. Hasta fines del siglo XVIII, el río era límite natural entre las tierras de la Colonia española y las pampas tehuelches nominalmente rioplatenses. En el pasado se lo llamaba Tubichá Mini.

Sin embargo el Río Salado es un mar marrón que cuando crece se lleva todo a su paso, como si fuera un tsunami de agua dulce provoca que ciudades y pequeñas comunidades deban sufrir por meses la furia de la crecida de su cauce. Sobre la situación en la ciudad de Santa Fe, Giacosa indicó que en toda el área donde hay defensas “no hay mayores problemas” pero la que queda afuera “es una zona de riesgo y por supuesto si continúa la crecida, las familias tendrán que ser evacuadas”.