“No es solamente la condena de miles de hectáreas de monte lo que se decide, ni es la condena a nuestro futuro; a estas alturas, desmontar es empeorar el presente”, expresa Noemí Cruz, coordinadora de la campaña de Bosques de Greenpeace, en una carta enviada al gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, y al Ministro de Ambiente de la Nación, Juan Cabandié.

Respecto de la zona en la que se encuentra el desmonte a autorizar, el documento recuerda que el Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos de Salta se encuentra vencido desde 2014 y debería ser revisado a la luz de la actual emergencia climática y sanitaria.

“Se trata de uno de los últimos macizos de quebracho colorado de la región chaqueña, que aún persisten”, advierte Cruz. “Y al estar comprendida esa zona en el corredor de Yaguareté y Chaco- Yungas, no debería autorizarse el desmonte”.

Argentina es el país de América del Sur en el que quedan menos yaguaretés, cerca de 250 individuos; en la región del Gran Chaco se ha producido una importante disminución en los últimos diez años y hoy hay menos de 20. Para poder sobrevivir, cada animal necesita aproximadamente 40 mil hectáreas de bosque continuo y en buen estado de conservación.

Según datos del Ministerio de Ambiente de la Nación y del monitoreo satelital de Greenpeace, han desaparecido entre 2014 y 2019, 176.563 ha de bosques en la provincia de Salta, que ha liderado la deforestación en Argentina en los últimos años, junto a Santiago del Estero, Chaco y Formosa.