Por Leandro Vesco / Fotos: Gentileza Horacio Lorenzo

Los pueblos del interior del Partido de General Villegas hace más de un año que están con el agua hasta el cuello. Un modelo productivo que ha incentivado esto modificando el suelo, más la ausencia de obras hídricas y el abandono del Estado han facilitado que muchas familias elijan irse de sus pueblos y gran parte de la producción lechera no se pueda sacar en caminos rurales que parecen canales por donde se traslada el agua. “Hay riesgo de que algunos pueblos de Villegas puedan desaparecer”, nos comenta Horacio Lorenzo, vecino de Villegas y defensor de las pequeñas comunidades.

El Partido de General Villegas está en el noroeste de la provincia de Buenos Aires, limita con La Pampa, Córdoba y Santa Fe, se trata de una de las regiones con mayor fertilidad en sus tierras, que son aprovechadas para la agricultura y la ganadería. Frente a este panorama positivo, está el modelo productivo que se elige, basado en el monocultivo y en la incapacidad para resolver problemas hídricos, promoviendo el éxodo de los habitantes de los pueblos del interior del Distrito a la ciudad cabecera. “La provincia de Buenos Aires es la única que no ha hecho obras hídricas, La Pampa y Córdoba han canalizado y entonces nos hemos convertido en la puerta de entrada de toda el agua de ambas provincias. El problema acá es la poca tolerancia que tiene la gente a seguir aguantando esto“, afirma Lorenzo.

Son seis localidades con problemas hídricos: CharloneEmilio E. Bunge, Villa Saboya, Santa Eleodora, Santa Regina y Piedritas, todos estos pueblos sufren el anegamiento por el agua, muchos de ellos como Santa Regina y Emilio Bunge han tenido agua en sus cascos urbanos. En el último pueblo se centra la producción lechera, la situación es crítica allí porque los caminos están completamente bajo agua y algunos productores deben tirar leche por no poder retenerla más. “Lo primordial aquí es la recuperación de los caminos, que están más bajos que los campos, por lo tanto actúan como si fueran canales. Desde febrero de 2016 no ha parado de llover y el problema se ha agudizado. Hay pueblos que han quedado varias veces anegados y casi todos tienen agua desde hace más de un año. Nosotros presentamos un amparo para que el Municipio le asegure a Santa Regina una salida al pueblo. La gente siente mucha bronca, los mayores están desilusionados por el cambio que votaron y la juventud tiene mucha bronca porque ve que no se hace nada

Uno de los problemas históricos en Villegas es la centralización. En la ciudad cabecera se centran todas las actividades y servicios, desde allí salen las máquinas viales a intentar hacer lo poco que se puede hacer en esta situación, cuando se dejaron escapar los días en los que no llovía. “Al problema de exceso hídricro hay que sumarle la falta de obras hídricas, la falta de mantenimiento de los canales y la inoperancia del Estado. El Gobierno Municipal está vinculado directamente con las necesidades y demandas de la comunidad, y debe desempeñar un rol clave en el mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes. La Administración Pública de General Villegas, centralizada históricamente en la ciudad cabecera, ha generado un desarrollo urbano y social desequilibrado en el territorio, con notable inequidad para las localidades del interior del Partido”, sostiene Lorenzo, quien viaja a los pequeños pueblos, territorios que se han transformado en una obsesión, ya que muchas familias desde que comenzó este fenómeno han decidido irse, disminuyendo el número de habitantes de pueblos que ya tienen muy pocos. El abandono al que se lo han sometido a estos pueblos tiene consecuencias muy negativoas, el éxodo es una y la desocupación es el escenario más temido. En Charlone hay una planta de Sancor que pretende cerrar y en Emilio Bunge, debido al mal estado de los caminos, una industria láctea que no puede recibir leche está pensando también en cesar sus actividades.

Tenemos casi todos los caminos cortados, hay una reacción vecinal muy fuerte, al ver que el municipio no da soluciones los propios pobladores están arreglando los caminos y los canales“, lamenta Lorenzo. La acción directa de los pobladores es la muestra clara de la ausencia estatal. Las familias de Santa Regina son los propios garantes de sus caminos. “Ante la falta de soluciones mucha gente se ha ido y las que quedan prefieren cambiar de domicilio y fijarlo en Rufino (Santa Fe), o en Intendente Alvear (La Pampa), porque tienen ruta y es más fácil que ir a Villegas. Así es como habitantes de nuestros pueblos van al hospital de estas ciudades, antes que ir al nuestro” Otro problema es la educación, los niños de los pueblos afectados no tienen clases porque tanto alumnos como docentes no pueden llegar a los establecimientos educativos y acaso el mayor drama sea el problema sanitario. “No hay médicos en los pueblos ni salas sanitarias bien equipadas“, la ecuación en estos casos es simple: es el azar el que hace que no exista una tragedia. Con los caminos cortados sólo pueden entrar a los pueblos camiones unimog del ejército.

“Estamos asistiendo a Santa Eleodora y Santa Regina con dos camiones Unimog del Ejército que están a nuestra disposición para poder entrar, salir y trasladar a las personas que lo necesiten. Tuvimos que llevar mercadería y alimentos a Santa Regina y Charlone para que no queden desabastecidos. El mayor problema es la intransitabilidad de los caminos rurales porque la tierra está floja, hay que esperar a que el sol los airee“, aclara el Intendente Eduardo Campana, relatando la realidad en una tercera persona, cuando la responsabilidad que conlleva su cargo es precisamente dar soluciones a sus vecinos y no esperar que salga el sol.

General Villegas es un reflejo de una forma de administrar que ha caído en desgracia, que está agotada. “Hace falta gente formada, con imaginación y descentralizar la administración pública”,  sostiene Lorenzo, también Villegas muestra la consecuencia de un modelo productivo que ha modificado la tierra dejándola sin capacidad de absorción, es la inoperancia de una política que promueve la vida en los grandes centros urbanos y es el eterno guión de los promesas incumplidas. “El despoblamiento ya está sucediendo“, concluye este vecino que ve como con cada nueva inundación las familias van dejando pueblos, dejando el campo vacío, el escenario más deseado para las empresas contaminantes y para un Estado que promueve la extracción y la explotación de nuestros recursos naturales.