Habiendo sorteado airosamente el primer riesgo climático en cuanto a heladas se refiere, y con un nivel muy alto de floración y cuaje, la temporada productiva de almendras 2015/2016 parece encaminarse, en Mendoza al menos, hacia un nuevo ciclo positivo.

La expectativa de una buena cosecha, sumada a la firmeza que mantiene la demanda en el mercado interno, aún desabastecido, ayuda a consolidar la idea de que éste es uno de los pocos cultivos con chances de superar la difícil coyuntura de las producciones agrícolas regionales.

El viverista y productor mendocino de San Martín, Martín Zanetti, señaló que en Mendoza, “las heladas ocurridas durante la primera quincena de setiembre nos encontraron con los almendros en plena flor y en ese momento soportaron el frío sin problemas, por lo cual la producción acá va a ser normal”. Aunque no descarta que, considerando el estado fenológico de los cultivos y la altura del año a la que estamos, si helara fuerte, los cultivos podrían verse afectados. 

Recordó no obstante, que “los almendros están ya totalmente foliados, con hojas a plena expresión y frutos de 2 cm, por lo cual debería ser una helada de no menos de -3,5% o -4°C, y eso es poco probable, por eso estimamos que ya estamos con muy bajo riesgo, en lo que a ese fenómeno se refiere. Si bien esta primavera ha venido muy desordenada, desde el punto de vista climático, y más fría que lo normal”.

En San Juan, en cambio, donde está creciendo la superficie implantada, “el viento Zonda afectó bastante la producción de la campaña 2015/2016”, apuntó Zannetti. “No hubo daños por heladas, pero sí un nivel de cuaje bajo, por lo cual la producción que se espera -en esa provincia- para la cosecha de febrero-marzo del año que viene no es buena; es de la mitad para abajo”, adelantó el empresario viverista.

Por su parte, Agustín Cruzat, asesor de varios emprendimientos almendreros en Mendoza, coincidió en que “ya superamos el peligro de heladas” en la provincia, y aseguró que “este año el cuaje ha sido muy bueno” y que “en varias de las plantaciones que estamos llevando tenemos casi tamaño definitivo de pepa, particularmente en las de la variedad Guara”.

Aclaró que “son proyectos en los que hemos trabajado muy bien la parte nutricional. Hicimos una muy buena poscosecha el año pasado y gracias a eso estamos viendo estos resultados”. De manera que “si no tenemos problemas con otras contingencias, “creo que va a ser un año muy bueno en cuanto a calidad”.

Aun en el Sur, donde las temperaturas parecen no ser demasiado propicias para el cultivo, vienen sorteando sin inconvenientes el riesgo de heladas. Desde General Alvear (donde hay muy pocas hectáreas con esta especie), Fabián Gaurón aseguró que “es un espectáculo cómo están los almendros, la floración y el cuaje han sido excepcionales”.

Gaurón es administrador de una finca de la firma Manso Río, donde hay implantadas 3 hectáreas con almendros en plena producción que “ya están con el fruto muy desarrollado”. Allí “perdimos tres noches, cuando hubo heladas, y no tuvimos problemas. Ahora habrá que ver qué pasa con la piedraAsí como da cuenta de muy buenos índices de cuaje, Cruzat cree que el volumen de producción va a ser mayor con respecto al del año pasado. Prevé que los montes que venían con plena producción mantendrán sus rendimientos, y las plantaciones nuevas, que aún no han alcanzado el máximo de su potencial, van a producir más esta temporada que la anterior.

La apreciación cabe no sólo para las explotaciones a las que asesora, porque “he estado en contacto con otros productores y con gente que lleva otros proyectos, y todos han tenido muy buena floración y muy buen cuaje ya que no han tenido incidencia de heladas”, aseguró. 

Martín Zanetti no está muy de acuerdo con esta proyección. Cree que la producción mendocina del ciclo 2015/2016 puede llegar a ser “buena”, luego de la “muy buena” cosecha que dejó el período 2014/2015, cuando “tuvimos una altísima densidad de floración que se concretó en fruta, por lo que logramos todos los kilos que veníamos calculando”.

La producción argentina de almendras tiene por destino el mercado interno. De hecho, no es suficiente para abastecerlo. “Nuestro estudio de mercado indica que Argentina necesita la producción de 7.000 hectáreas de almendros para autoabastecerse”, reveló Martín Zanetti. “Hoy tenemos alrededor de 2.700 implantadas en todo el país, buena parte de las cuales está entrando en producción recién esta campaña, y del resto, una parte está semiabandonada porque, como los cultivos están ubicados en zonas muy frías, tienen serios problemas productivos”.

Estima que “en Mendoza estamos en el orden de las 2.000 hectáreas, incluyendo las explotaciones de pequeños productores, que sumarán entre 500 y 600 hectáreas y las plantaciones de los españoles que están en Tres Porteñas y la de Aceitera General Deheza (AGD) en Jocolí”.

El emprendimiento de San Martín son unas 700 hectáreas, de las cuales el 80% estarían improductivas, porque el cultivo no prospera en esa zona de bajas temperaturas. El de Lavalle “suma alrededor de 800 hectáreas (en este caso bien trabajadas y en zona más apta) con alrededor de un 70% que ya ha entrado en distintas etapas de producción”. Pero presume que lo cosechado (o al menos la mayor parte) no tendría por destino el mercado interno.   

En todos los casos, exceptuando el emprendimiento del Este mendocino, se están logrando los rendimientos medios esperables para cada variedad. “Estamos hablando de 1.500 kilos de pepa almendra pelada por hectárea”, señaló Zanetti. Por otra parte, en San Juan hay unas 500 hectáreas en producción, y entre Río Negro y Neuquén (donde se están haciendo algunas plantaciones) hay unas 200 hectáreas más. 

Concluyó entonces que “hay un crecimiento potencial muy importante”. Subrayó que “el despegue que tiene que darse en la almendricultura es el mismo que se dio en la nogalicultura” y que “si en los próximos diez años logramos tener implantadas 8.000 ha o 10.000 ha, vamos a poder empezar a exportar”.

El viverista y productor de San Martín confirmó que “los precios están muy altos a nivel internacional, debido a que tanto California como Chile vienen de campañas anteriores de muy baja producción”.

Por eso “los valores en 2015 han estado por encima de la media; en el mercado nacional, por encima de 15 dólares el kilo, y en el mercado internacional, por encima de 11 dólares el kilo de almendra pelada, cuando por lo general eran de 10 dólares y 6 dólares” respectivamente, indicó Zanetti.

Repasando lo ocurrido en el mercado interno argentino en las últimas temporadas, y llevados los valores a moneda nacional, recordó que “en el año 2013 se vendió a 80 pesos en el mercado interno, en el 2014, a alrededor de 120, y pasó a valer 160 pesos el kilo de almendras peladas en el 2015”. 

En tanto, “en el mercado internacional pasó de 6 dólares en el 2013 a alrededor de 11 dólares en el 2014 y este año se mantuvo en ese valor”. A los valores internacionales hay que sumarles los costos de importación, “porque Argentina importa todos los años”, dijo Zanetti.