Desde hace un mes los alumnos de Mala Mala, en territorio de la comunidad indígena del mismo nombre, no tienen clases porque, a pesar de que los caminos no están cortados y los ríos no están crecidos, los maestros designados para dictar las distintas materias a los 24 niños no llegan a la escuela 324. El establecimiento cuenta con hospedaje disponible para que los docentes puedan instalarse.

Hay chicos que caminan de dos a tres horas para ir a clases, a veces bajo la lluvia, con frío, y cuando llegan se encuentran con que no hay maestros“, explica entristecido y sin comprender bien las razones el cacique de la comunidad, Alberto Romano.

La escuela funciona con período especial, durante el verano. En 2015 los caminos estuvieron cortados por las crecidas del río, pero este verano eso no sucedió, según indicó el representante de la comunidad.

Muchas veces no quieren subir, dicen que el camino está malo, lleno de barro. Les pedimos que si no tienen el compromiso para cumplir con su tarea dejen el lugar a alguien que sí tenga interés en trabajar en la alta montaña“, reclamó Romano.

El cacique consideró necesario que intervenga el Ministerio de Educación de la Provincia de Tucumán para dar una solución al asunto: “Nos preocupa porque queremos que nuestros hijos tengan una buena educación para poder ayudar a la comunidad. Si quieren después completar sus estudios secundarios, tienen que ir a otras escuelas, en Raco o a El Nogalito. Y si no lleva una buena base de la primaria, se nota la diferencia con los chicos que sí han tenido buena base. Y pasan vergüenza”, agregó.

Para llegar a la comunidad de Mala Mala, ubicada a 1.800 metros sobre el nivel del mar, hay que partir a pie o a lomo de mula desde la localidad tucumana El Nogalito. También se puede llegar en enduro o en camionetas 4×4. En el lugar viven 26 familias, que conforman la comunidad indígena diaguita de Mala Mala. El territorio de 8.660 hectáreas, perteneciente a la jurisdicción del departamento Lules, está registrado como comunidad indígena, a partir del relevamiento que se hizo con personal del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas, aunque aún falta que les entreguen el título comunitario.

Si bien esta comunidad todavía tiene muchas necesidades, en los últimos años han accedido a la luz eléctrica, con paneles solares, y un CAPS equipado para atender necesidades muy básicas, aún no cuentan con atención médica permanente (un profesional sube cada 15 días) y no tienen una heladera donde almacenar los medicamentos que requieren refrigeración, como sueros antiofídicos o cierta clase de antibióticos. 

Hacen faltan maestros rurales que sientan su vocación para poder darles a estos niños herramientas para poder ayudar a la comunidad a la que pertenececen.

La escuela que necesita maestros: