Como parte del programa Escuelas Verdes, alumnos de la escuela Nº19 de 21 Hermanos Latinoamericanos ubicada en el barrio porteño de Villa Lugano siembran, cuidan y cosechan una huerta hidropónica, un método utilizado para cultivar a través de soluciones minerales en vez de suelo agrícola.

 

Esta escuela construyó un invernadero de 7 metros de largo por 5 de ancho en donde se instaló el sistema hidropónico que permite optimizar el uso del espacio y producir alimentos sin la necesidad de usar tierra, libres de pesticidas y agroquímicos. 

 

Las verduras cosechadas se reparten entre los alumnos y también los chicos preparan plantines para llevar a sus hogares. 

En un principio, los docentes intentaron comenzar una huerta en parte del predio que no se utilizaba, pero no era un terreno apto para los cultivos, por lo que decidieron cultivar en cajones y neumáticos, algo que despertó el interés de los chicos, por lo que el proyecto tomó una mayor magnitud, que desencadenó en los cultivos hidropónicos.

Todos los grados participan activamente del cuidado de la huerta. Los alumnos de la mañana hacen tareas de apertura y los de la tarde, las de cierre. “El compromiso, trabajo y responsabilidad que tienen los chicos con la huerta es increíble”, señalaron los docentes.

Los alumnos aseguran que esta metodología de estudio les ayuda a ver mejor las cosas que solo desde un libro, y además, este tipo de enseñanza los incentivó a cambiar la alimentación que llevaban, muchos descubrieron verduras o plantas aromáticas que no sabían que existían como cibulette, burrito, lavanda, etc.

Otro ejemplo de esta forma de agricultura eficiente en nuestro país es un emprendimiento de Bariloche, que apuesta a utilizar parcelas pequeñas y a cuidar la tierra de las producciones rotativas que la desgastan. Además, gracias a la implementación de granjas hidropónicas, Singapur producidos localmente y de forma sostenible. Por su parte, en Dinamarca montaron una granja piloto que llegó a producir en un año entre 3 y 6 toneladas de alimentos en un área de sólo 163 metros cuadrados también a través de la hidroponía.

Además, investigadores de la Dirección Nacional del Antártico evalúan un proyecto que busca utilizar la técnica de la hidroponía y ubicar un contenedor especialmente preparado en la base Carlini, para posibilitar tener a disposición verdura frescadurante el invierno antártico, mejorar la calidad de vida y mantener una dieta más racional para los invernantes.