Por Leandro Vesco

La Escuela de Educación Agraria Nº 1 de Quilmes, en la provincia de Buenos Aires, será la primera en utilizar la colocación de césped en el techo de un aula, para reducir la alta temperatura en los meses de calor y aumentarla en aquellos en que se impone el frío.

De esta manera, la escuela del sur del conurbano no sólo concientiza sobre el uso de las energías naturales sino que se instala como un ejemplo vivo para los alumnos que podrán estar en contacto con una manera ecológica de construcción que va ganando cada vez más espacio, por tratarse de un método que vincula al ser humano con su entorno, logrando beneficios térmicos (entre otros) sin dañar el medio ambiente.

Según los estudios, un techo verde de este tipo baja hasta 4 grados la temperatura en el verano y la sube 2 grados en invierno, por lo cual implican un importante ahorro de energía eléctrica y de gas.

El proyecto, denominado “Techos Verdes y Jardines Verticales”, fue elaborado a instancia de los profesores de Tecnología, Alberto Gattei, de Prácticas Profesonalizantes, Cristina Bustín, y de Gestión, Daniela Juárez, todos ingenieros agrónomos, quienes trabajaron con los alumnos de 7º año, próximos a egresar como Técnicos en Parques y Paseos de esta institución de educación Agraria dependiente de la Dirección General de Cultura y Educación.

Allí expusieron la maqueta de una casa con este sistema que permite medir la temperatura y la caída y absorción de agua, con lo que lograron sorprender a quienes se interiorizaron en la iniciativa, que se complementa con Jardines Verticales, que se realizan sobre los costados de las edificaciones.

El techo vivo remite a la permacultura, este es un sistema proyectado sostenible que integra armónicamente la vivienda y el paisaje, ahorrando materiales y produciendo menos desechos, a la vez que se conservan los recursos naturales, es el diseño de hábitats humanos sostenibles y sistemas de agricultura, los cuales imitan las relaciones encontradas en los patrones de la naturaleza.

En la Provincia de Buenos Aires se encuentra el Complejo Yamay, en el Partido de Las Flores, en donde es posible entrar en contacto con este método de construcción, tomando clases y participando activamente de esta forma natural de crear un espacio en armonía con nuestro hábitat. La permacultura es también un modelo de vida, por lo que su desarrollo debe ir acompañado por un cambio en el modo de pensar, es una filosofía de trabajar con y no en contra de la naturaleza.

Para colocar un techo verde en casas o departamentos se requiere la asistencia de un técnico paisajista ya que el techo debe estar acondicionado previamente con capas impermeabilizantes, un sistema de drenaje y aislantes térmicos e hídricos. Daniela Juárez, otra coordinadora, indica que se precisa “la previa impermeabilización de los techos, colocar tres o cuatro capas de aislantes para evitar que se produzca humedad dentro de la casa. El proyecto ya está siendo tomado por muchos municipios cuyos concejos deliberantes están trabajando en su promoción”.

Alberto Gattei concluye: “Nosotros presentamos el proyecto porque el año próximo planeamos desarrollar el techo verde en una de las aulas nuevas que se construirán en nuestra escuela. De este modo ahorraremos energía dado que no se precisará encender la estufa en invierno o el aire acondicionado en el verano, o al menos se mantendrán menos tiempo encendidos esos aparatos”.

En Quilmes, como en otras partes del país, son cada vez más los que comienzan a ver que la salida está en cuidar a la naturaleza y no en hacer uso de elementos artificiales que consumen recursos naturales que atentan contra nuestro planeta.