Es sabido que nadie resulta indiferente al espectáculo de las olas sobre el mar o de unas nubes que abrazan una cumbre. Con la pampa es distinto; su belleza es intrínseca pero esquiva y hay que saber buscar para encontrarla. Eso sí, cuando se deja ver es conmovedora, como lo infinito. En el último párrafo de su cuento El Fin, Borges escribe: “Hay una hora de la tarde en que la llanura está por decir algo; nunca lo dice o tal vez lo dice infinitamente y no lo entendemos…”. Eso es lo que uno puede sentir en un atardecer en la estancia Bella Vista (esa hora cuando el sol ya no está pero tampoco se ha ido del todo) al asomarse al campo y dejar que el día se vaya. Justamente de ahí viene su nombre.
Desde 1999 la estancia se dedica a la producción agrícola ganadera, aunque los comienzos fueron bien difíciles, ya que había mucho para restaurar y refaccionar. Lo primero fue traer la luz desde 14 kilómetros de distancia, mejorar la provisión del agua -las cañerías estaban rotas y en el campo había una sola aguada- y modificar las casas del personal para que fueran habitables. Pero eso fue solo el inicio, porque luego surgió el proyecto de recuperar el casco histórico, que implicó una gran inversión de tiempo, dinero y energía que culminó en 2005 cuando comenzaron a recibir turistas.
Ana Pusiol, arquitecta y propietaria de la estancia, cuenta que su marido se dedica a la producción ganadera en el NEA desde fines de la década del sesenta y que querían tener un campo productivo cerca de Buenos Aires, que es donde viven. La idea del turismo se fue gestando con el tiempo y al darse cuenta de que el lugar era ideal por su proximidad a la Ciudad de Buenos Aires y por los recursos naturales e históricos que posee.

Campos productivos. En la actualidad Bella Vista posee 409 hectáreas destinadas a la ganadería, con un rodeo de 306 vacas, 109 vaquillonas y 95 de reposición.  Principalmente crían Aberdeen Angus Colorado luego de haber comenzado con algunas cruzas con Brangus y Hereford. La producción por hectárea alcanzó en el último ciclo unos 235 kilos  en promedio con una carga aproximada de 1,44 cabezas/ha.  “Este año se hizo el destete en marzo y se vendió al pie de la madre porque habían buenos precios en el mercado”, explica Facundo La Vecchia, el encargado del campo. “Hacemos todo el engorde a pasto porque es lo más conveniente y el corral se usa en caso de que falte alimento”.
Los animales se venden, según la categoría de hacienda,  a través de diferentes intermediarios: directo a frigorífico, para engorde a consignatarios, a compradores privados y también en remates por Internet. Si bien en otras oportunidades han realizado inseminación artificial, Facundo explica que este año solo han hecho entore y que el servicio va desde octubre a enero; tienen 11 toros y la idea es comprar más animales.
“Este año tuvimos un 94% de preñez:”, se entusiasma. “Cuando alguna vaca no queda preñada se analiza el motivo y se decide: si es buena se da una segunda oportunidad o de lo contrario se vende, porque siempre tenemos una de reposición”.
En cuanto a la agricultura, poseen 295 hectáreas arrendadas donde se produce soja de primera y de segunda y se realiza rotación de cultivos con maíz, girasol y trigo. “Este año hemos sembrado 56 nuevas hectáreas con pasturas de festuca que hemos fertilizado con fosfato diamónico a la hora de sembrar”, detalla. “No hemos fertilizado los agropiros debido al alto costo de los insumos y porque luego de realizar los estudios de suelos correspondientes el diagnóstico fue que los niveles de nitrógeno y fósforo están aun dentro de niveles aceptables”. Aunque en este momento tienen poca alfalfa, piensan volver a las 14 hectáreas que tuvieron tiempo atrás.
Turismo y naturaleza. Los servicios de Bella Vista tienen la categoría de cinco estrellas y sus 17 habitaciones  fusionan estilo y sobriedad. En cuanto a la gastronomía, en su restaurante gourmet De Las Flores se ofrecen platos de cocina internacional fusionados con típicas especialidades regionales basadas en la utilización de los insumos producidos en la huerta.
“Por otra parte hemos desarrollado un programa destinado a afianzar nuestras metas de sostenibilidad incorporando la separación de residuos y reciclaje al conjunto de acciones de preservación de los recursos naturales (agua, flora y fauna) que ya tenemos en curso”, describe Cecilia Killian, responsable de Ventas y Operaciones.
Es que el cuidado de la naturaleza y del ambiente son puntos muy importantes en Bella Vista. Por ejemplo, han dejado 50 hectáreas de monte nativo para asegurarse la supervivencia de la amenazada mariposa bandera argentina, ya que necesita del coronillo para vivir y reproducirse y en este montecito hay ejemplares antiquísimos. De este modo, también se preserva la biodiversidad del lugar y se le ofrece al visitante la posibilidad de conocer el monte tal cual era antes de que se expandiera la frontera agrícola.
Para  conocer la historia y la naturaleza del entorno pampeano en Bella Vista hay  tres circuitos que pueden recorrerse en forma autoguiada y que se complementan con un centro de interpretación para que el turista se informe sobre el ecosistema y las bellezas que lo rodean. Allí, por ejemplo, se cuenta la historia de la zona (los aborígenes que habitaban, la distribución de los puestos y las estancias, el Salado como la división entre “civilización y barbarie”), la de los primeros propietarios de la estancia y se describe la fauna y flora del lugar.
La oferta turística también incluye pesca en el río Salado, safari fotográfico, recorridas a caballo y un circuito de agroturismo, donde –con un guía especializado- uno puede conocer las tareas agrícolas y ganaderas en un establecimiento en plena producción y de más de 800 hectáreas en total. Y todo en el marco de la pampa húmeda más tradicional argentina.