Las ballenas tienen una intensa vida social, llegaron a la conclusión investigadores de Australia que estudiaron a estos cetáceos colocándoles cámaras. De esta forma pudieron observar que “destinan mucho tiempo a la socialización y al descanso”, comentó Ari Friedlander, miembro del equipo. El trabajo se realizó en las aguas de la Antártida, donde estos inmensos mamíferos tienen su santuario natural.

Las cámaras fueron puestas en ballenas jorobadas y de las denominadas minke. “Hemos podido apreciar que las ballenas destinan mucho tiempo durante el día a la socialización y al descanso mientras que se alimentan en gran medida por las noches” determinó el exporte. Las cámaras fueron puestas en los lomos de las ballenas, se trata de diminutos dispositivos que no son invasivos que tienen sensores que transmiten en vivo el movimiento de las ballenas.

“Las cámaras muestran el método de alimentación que utilizan las ballenas jorobadas en esta área de la Antártida, incluyendo cómo se hinchan al alimentarse de los enjambres de krill“, detalló Mike Double, investigador de la División Australiana Antártica. Según esta investigación, las ballenas prefieren habitar las aguas de la Bahía Wilhelmina, la Ensenada Cierva, la Bahía Fournier y el Canal Errera, para alimentarse durante semanas.

El estudio busca determinar “si los cambios en la población de krill por el cambio climático, la pesca comercial o la acidificación del océano puede impactar en las ballenas en el futuro” La Antártida es el lugar elegido de gran partes de las ballenas que prefieren la soledad de estas aguas y la poca intervención humana. “Sabíamos muy poco de las ballenas minke, y ahora sabemos que son más y escurridizas que las ballenas jorobadas y a menudo buscan alimentos en áreas con mucha agua congelada. Esto hace más difícil que nos podamos acercar para desplegar equipos de rastreo”, comentó la investigadora Elanor Bell.

Lo que más llamó la atención es la intensa vida social que tienen las ballenas y la cantidad de horas al día que destinan para ella, algunas visitan otros grupos, otras están en pareja y luego cada grupo frecuenta otro. El Fondo Mundial para la Naturaleza apoyó el estudio que tiene como objetivo proteger a las ballenas de países como Noruega, Islandia y Japón que todavía continúan cazándolas.