Por Cristina Noble

Dónde estamos cuando  caminamos, vamos de compra, comemos una ensalada, nos duchamos, viajamos en taxi o colectivo o desayunamos a la mañana? ¿Estamos en el futuro, en la planificación de algún proyecto o en el pasado que ya fue?
Si no estamos en el aquí y ahora, parecería que no estamos en ningún lado. La mayor parte del tiempo no estamos presentes, no estamos ahí, no observamos, sentimos o pensamos en lo que estamos haciendo -sostiene María Noel Anchorena, psicóloga, directora de Sociedad Mindfulness y Salud-. Así, nos perdemos días, semanas, meses, años de la vida por estar ausentes, por dejarnos llevar por la mente a otras circunstancias y otros tiempos que no existen. El Mindfulness o Atención Plena, nos ayuda a disfrutar del aquí y ahora, a unir el cuerpo y la mente, a reconocer el presente, a aceptarlo y vivir  con serenidad cada instante.
 -Así planteado, parecería la fórmula de la felicidad…
 -El Mindfulness no es una fórmula, es una técnica basada en la meditación budista pero adaptada a la forma de ser occidental por Jon Kabat-Zinn, biólogo molecular del IMT (Massachusetts Institute of Technology).  Lo que hizo Jon fue muy visionario; él hizo posible meditar sin meterse en un convento ni  raparse el pelo, y llevó la meditación al hospital para incorporarla a la práctica médica. Además, publicó los resultados de la  meditación en revistas científicas.
 -¿Pero de qué se trata, cómo traducir esa palabra al castellano?
 Mindfulness se podría traducir como conciencia mentalmente plena. Sin embargo, no es lo mismo. Por eso decidimos seguir usando la palabra en inglés. Mindfulness es la manera de promover la capacidad innata del ser humano de estar presente con todos sus sentidos. Estar atento con una actitud de apertura, aceptación, receptividad, empatía y curiosidad. Todo eso es Mindfulness. Prestar atención deliberada. La mente se va normalmente; sube, baja, vuelve, y después de viajar un rato regresa.  
 -¿La práctica del Mindfulness podría orientarse con algún propósito en particular  como lograr una meta, o más bien consiste en dejar vagar el pensamiento libremente?
 -Mindfulness no es control mental. Básicamente, implica la decisión de mantener la mente en el aquí y ahora –lo cual requiere un entrenamiento-; se trata de estar sin juzgar la experiencia, sin rechazar las emociones o los pensamientos que aparezcan.
 -Muchas veces frente a situaciones complicadas o traumáticas irse con la mente puede ser una bendición…
 – Si yo decido no estar porque algo me perturba, poder hacerlo resulta fantástico, sin dudas. El tema es  cuando me voy sin darme cuenta.  
Estar presente de manera consciente me da muchos más recursos para actuar ante lo que me pasa, que  si reacciono mecánicamente. Son muchas las ventajas: sin la práctica del Mindfulness soy mucho menos eficiente, cualquier situación puede ser más costosa, especialmente si es estresante.
 -El Mindfulness se aplica como terapia psicológica?  
 – Es una práctica complementaria que funciona muy bien para diferentes situaciones y sintomatologías. A mí me llama la atención la evolución que hacen algunos pacientes: por ejemplo, hay quienes vienen con problemas psicofísicos importantes -me refiero a manifestar mucha sensibilidad en el cuerpo, dolores, molestias de distinto tipo-y  en poco tiempo de practicar meditación se les pasa, o llegan a manejar los problemas de otra manera. Por medio del Mindfulness  pueden permanecer atentos a las sensaciones físicas que los alteran y después, al cabo de algunas sesiones, son capaces de regular esos síntomas. ¿Cómo lo logran? Conectándose con el cuerpo en lugar de escuchar lo que la mente interpreta. La mente muchas veces exagera o distorsiona lo que nos pasa. En el caso de los ataques de pánico, por ejemplo, cuando la mente percibe, por ejemplo, ciertos síntomas como el aumento del latido del corazón, distorsiona los motivos.
 -En esos casos, ¿qué beneficios traería la práctica del Mindfulness?
 -En principio lograría bajar la ansiedad. Si la persona que  siente las palpitaciones, fuera capaz de detenerse y  respirar concentrándose  en su ritmo cardíaco sin juzgarlo, seguramente el latido se regularía solo.  Lo mismo pasa con el dolor, si uno no se desespera, el dolor pasa, o disminuye al ser  asumido como parte de la vida –en el caso de dolores crónicos-. Así actúa el Mindfulness: afloja, distiende, vuelve las cosas al presente sin oponer resistencia.   El sufrimiento es el resultado de ponerse rígido frente al dolor, de rechazarlo.
-De modo que el Mindfulness puede actuar también sobre el cuerpo físico, además del psíquico…
 -Así es, incluso ahora es posible verificar algunos efectos que causa la meditación en la estructura del cerebro, algo impensado hace unos años. Gracias a estudios como la Resonancia Magnética hoy podemos ver el funcionamiento interno de nuestros órganos, de esta manera se pudo comprobar que hay particularidades específicas en el cerebro de quienes practican regularmente Mindfulness.
 Actualmente, un grupo en Harvard dirigido por la investigadora Sara Lazar, pionera en neurociencia,  está analizando los cambios estructurales que produce la meditación. Lo más sorprendente que se ha verificado es que la corteza prefrontal (la parte del cerebro que nos diferencia de los animales) es más gruesa en los meditadores que en los que nunca emplearon esta técnica.
 -¿Esto implicaría que los meditadores tienen más sustancia gris,  es decir, que son más racionales?
 -Indica, en principio, que la meditación Mindfulness potenciaría la mejor regulación de las emociones, entre otras cosas. Esa investigación de Harvard se hace  entre gente que medita desde hace treinta años. Una de las hipótesis más fuertes que surge de la pesquisa es que la meditación Mindfulness regularía la reactividad del estrés, que se genera en el cerebro cuando las áreas más primitivas se activan.
 -Esa investigación podría llevar a reconsiderar muchos conceptos relacionados con el ónde estamos cuando  caminamos, vamos de compra, comemos una ensalada, nos duchamos, viajamos en taxi o colectivo o desayunamos a la mañana? ¿Estamos en el futuro, en la planificación de algún proyecto o en el pasado que ya fue?
Si no estamos en el aquí y ahora, parecería que no estamos en ningún lado. La mayor parte del tiempo no estamos presentes, no estamos ahí, no observamos, sentimos o pensamos en lo que estamos haciendo -sostiene María Noel Anchorena, psicóloga, directora de Sociedad Mindfulness y Salud-. Así, nos perdemos días, semanas, meses, años de la vida por estar ausentes, por dejarnos llevar por la mente a otras circunstancias y otros tiempos que no existen. El Mindfulness o Atención Plena, nos ayuda a disfrutar del aquí y ahora, a unir el cuerpo y la mente, a reconocer el presente, a aceptarlo y vivir  con serenidad cada instante.
 -Así planteado, parecería la fórmula de la felicidad…
 -El Mindfulness no es una fórmula, es una técnica basada en la meditación budista pero adaptada a la forma de ser occidental por Jon Kabat-Zinn, biólogo molecular del IMT (Massachusetts Institute of Technology).  Lo que hizo Jon fue muy visionario; él hizo posible meditar sin meterse en un convento ni  raparse el pelo, y llevó la meditación al hospital para incorporarla a la práctica médica. Además, publicó los resultados de la  meditación en revistas científicas.
 -¿Pero de qué se trata, cómo traducir esa palabra al castellano?
 Mindfulness se podría traducir como conciencia mentalmente plena. Sin embargo, no es lo mismo. Por eso decidimos seguir usando la palabra en inglés. Mindfulness es la manera de promover la capacidad innata del ser humano de estar presente con todos sus sentidos. Estar atento con una actitud de apertura, aceptación, receptividad, empatía y curiosidad. Todo eso es Mindfulness. Prestar atención deliberada. La mente se va normalmente; sube, baja, vuelve, y después de viajar un rato regresa.  
 -¿La práctica del Mindfulness podría orientarse con algún propósito en particular  como lograr una meta, o más bien consiste en dejar vagar el pensamiento libremente?
 -Mindfulness no es control mental. Básicamente, implica la decisión de mantener la mente en el aquí y ahora –lo cual requiere un entrenamiento-; se trata de estar sin juzgar la experiencia, sin rechazar las emociones o los pensamientos que aparezcan.
 -Muchas veces frente a situaciones complicadas o traumáticas irse con la mente puede ser una bendición…
 – Si yo decido no estar porque algo me perturba, poder hacerlo resulta fantástico, sin dudas. El tema es  cuando me voy sin darme cuenta.  
Estar presente de manera consciente me da muchos más recursos para actuar ante lo que me pasa, que  si reacciono mecánicamente. Son muchas las ventajas: sin la práctica del Mindfulness soy mucho menos eficiente, cualquier situación puede ser más costosa, especialmente si es estresante.
 -El Mindfulness se aplica como terapia psicológica?  
 – Es una práctica complementaria que funciona muy bien para diferentes situaciones y sintomatologías. A mí me llama la atención la evolución que hacen algunos pacientes: por ejemplo, hay quienes vienen con problemas psicofísicos importantes -me refiero a manifestar mucha sensibilidad en el cuerpo, dolores, molestias de distinto tipo-y  en poco tiempo de practicar meditación se les pasa, o llegan a manejar los problemas de otra manera. Por medio del Mindfulness  pueden permanecer atentos a las sensaciones físicas que los alteran y después, al cabo de algunas sesiones, son capaces de regular esos síntomas. ¿Cómo lo logran? Conectándose con el cuerpo en lugar de escuchar lo que la mente interpreta. La mente muchas veces exagera o distorsiona lo que nos pasa. En el caso de los ataques de pánico, por ejemplo, cuando la mente percibe, por ejemplo, ciertos síntomas como el aumento del latido del corazón, distorsiona los motivos.
 -En esos casos, ¿qué beneficios traería la práctica del Mindfulness?
 -En principio lograría bajar la ansiedad. Si la persona que  siente las palpitaciones, fuera capaz de detenerse y  respirar concentrándose  en su ritmo cardíaco sin juzgarlo, seguramente el latido se regularía solo.  Lo mismo pasa con el dolor, si uno no se desespera, el dolor pasa, o disminuye al ser  asumido como parte de la vida –en el caso de dolores crónicos-. Así actúa el Mindfulness: afloja, distiende, vuelve las cosas al presente sin oponer resistencia.   El sufrimiento es el resultado de ponerse rígido frente al dolor, de rechazarlo.
-De modo que el Mindfulness puede actuar también sobre el cuerpo físico, además funcionamiento de la mente, ¿es así?
 – Es difícil anticiparse, todavía estamos en pañales, hay que ir paso a paso.  Lo que puedo asegurar es que el Mindfulness actúa como un reaseguro para cualquiera. Sería como tejer la tela de un paracaídas: es lo que me va a sostener y mantener vivo en el momento de la caída, porque tarde o temprano todos vamos a caer.  Mindfulness teje esta capacidad de generar recursos internos para situaciones de caída: me parece una imagen muy bella