Un equipo interdisciplinario integrado por investigadores del hospital Garrahan, la Facultad de Ingeniería de la UBA, el INTA Castelar y la Fundación Pediátrica Argentina, presentaron el primer dispositivo de asistencia cardíaca mecánica nacional de larga duración. Se trata del primer corazón artificial argentino, un desarrollo que servirá como puente para aquellos niños que se encuentran a la espera del trasplante cardíaco con urgencia.

Para Guillermo Berra, coordinador del grupo de Fisiología Animal del INTA Castelar, “este desarrollo es indispensable para los trasplantes y pone al país en un sitio privilegio en la innovación y tecnología”. El corazón artificial es un puente al trasplante cardíaco en la infancia en el período de espera, sin el cual niños y niñas no logarían llegar con vida hasta la aparición del órgano.

Se trata de pacientes con insuficiencia cardíaca terminal que se encuentran inscriptos en la lista de espera para trasplante cardíaco del Instituto Nacional Centro Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI). Según estadísticas del Hospital Garrahan, de 47 trasplantes de corazón realizados, 28 pacientes requirieron corazón artificial. Por esto, el Dispositivo de Asistencia Cardíaca Mecánica, que acaba de ser galardonado con el Premio Innovar, se empleará en pediatría para que los pacientes puedan llegar con vida y en condiciones al trasplante cardíaco.

Asimismo, Horacio Vogelfang, jefe de Trasplante Cardíaco del Garrahan, destacó que este desarrollo está pensado para “producirse íntegramente en el país y reemplazar a los importados pero, además, podrá exportarse”.

La unidad móvil consiste en la consola de control, el dispositivo neumático y las cánulas para la implantación. El desarrollo argentino “se basa en el mismo principio que otros corazones artificiales y, sobre el concepto de funcionamiento, que es universal, fuimos diseñando el modelo propio”, expresó Vogelfang. El prototipo, que se encuentra en prueba con animales, reemplazará la tecnología que se importa desde Alemania con un costo que ronda entre 200 y 300 mil dólares. 

La falta de donantes de corazón, sobre todo pediátricos, es un problema universal por lo cual el desarrollo nacional de un dispositivo de asistencia cardíaca mecánica es esencial. Desde 2006 los profesionales del Garrahan trabajan en esta línea de investigación clínica que consiste en utilizar el sistema de asistencia circulatoria.

El proyecto consta de dos módulos. En el primer módulo, el dispositivo se colocará en cuatro bovinos, de una semana de vida o de 25 a 40 kg, y se espera concretar estas pruebas a fin de año. “Si los resultados son positivos, si la técnica funciona correctamente y el dispositivo funciona en los términos esperados, se pasará al segundo módulo”, indicó Berra, que tendrá una duración estimada de 3 a 5 años donde “se llevarán adelante entre 25 y 30 ensayos en animales y consistirá en el proceso de certificación de la ANMAT”.