Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), aproximadamente un tercio de los alimentos producidos para consumo humano se pierde o desperdicia, aún cuando están en buenas condiciones para ser consumidos. Esta cifra equivale aproximadamente a 1.300 millones de toneladas de comida en el mundo.

En América Latina y el Caribe el 28% de los alimentos se desperdicia a nivel del consumidor, lo que equivale a cerca de 22 millones de toneladas por año.

Los motivos que ocasionan pérdidas en la producción primaria de alimentos obedecen en nuestro país a la mortandad de animales, la resistencia de enfermedades, la obsolencia de maquinaria y en algunos casos a las fallas en las prácticas de manejo de cosecha. También se pierden alimentos durante el manejo postcosecha y almacenamiento debido a malas prácticas que facilitan la aparición de hongos, bacterias, insectos y ácaros; y por inadecuado manejo de temperatura y conservación en el transporte. También, ciertos daños por hongos, plagas, roedores y palomas afectan el procesamiento y envasado; así como también lo hacen las interrupciones del proceso, los derrames accidentales, la ruptura de la cadena de frío y la contaminación, entre otros eventos.

El desperdicio se reere a los descartes que se producen a nivel del comercio minorista y consumidor. Es decir, comida perfectamente comestible que terminó en el tacho de basura porque se tiran las sobras o no se usan adecuadamente, se eligen productos privilegiando su aspecto por sobre su valor nutricional, se almacenan inadecuadamente, se llega a la fecha de vencimiento sin haberlos consumido, se compra de más.

Nuestro país produce alimentos sucientes para alimentar 10 veces a su población. Pero según datos de la Dirección de Agroalimentos del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, se desperdician 16 millones de toneladas de alimentos, lo que representa el 12,5% de la producción agroalimentaria.

El desperdicio se estima en algo más de 1,5 millones de toneladas, lo que representa unos 38 kilos por año y por persona, volumen superior al que estima la FAO para América Latina (25 kilos) pero a la vez muy alejado del que tienen en Europa y el norte de América (unos 115 kilos anuales per cápita).

Bajo la consigna ‘Valoremos los alimentos’, el Programa de Reducción de Pérdida y Desperdicio de Alimentos en Argentina fomenta un consumo más responsable. En el siguiente video la chef argentina Narda Lepes cuenta más acerca de esta problemática: