El descubrimiento de restos de glifosato y sus derivados en gasas, algodones y artículos de higiene personal semanas atrás, cuya investigación fue presentada en el marco del Tercer Encuentro de Médicos de Pueblos Fumigados, alertó a los especialistas a indagar en una variable todavía no deslindada en materia de salud pero que, en base a los estudios realizados en diferentes pueblos del interior, resultaba previsible, además de las evidencias en soporte fotográfico, que no necesitan investigación, ya que hablan por sí solas.

El objetivo inicial de los investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de la Plata (UNLP) seguía otra dirección: En una primera instancia, el equipo del Espacio Multidisciplinario de Interacción Socioambiental (EMISA) buscaba realizar un procedimiento para determinar el alcance de este agroquímico luego de la fumigación. Para ello, siguieron las instrucciones de un paper internacional en el que se precisaba el uso de gasas estériles, pero en el laboratorio encontraron restos de ese mismo agroquímico en la composición de estas.

Los investigadores repitieron la prueba y a afirmar que el alarmante hallazgo se replica en hisopos, tampones, toallas femeninas y pañales. Estos artículos presentaron residuos de glifosato en el 85 por ciento de sus muestras y un 62 por ciento de AMPA, metabolito ambiental del mismo agrotóxico. En el caso de algodones y gasas, la presencia de dicha sustancia fue de un cien por ciento, convirtiendo a nuestro país en el que más consume a nivel mundial.

“No es una sorpresa, en Argentina el algodón se cultiva con técnicas de agricultura tóxica, con semillas transgénicas de Monsanto, y se le aplican cantidades enormes de sus agrotóxicos”, señaló el especialista Medardo Ávila Vázquez, presidente del Congreso y uno de los principales promotores de la lucha contra el uso de agroquímicos.

La hipótesis del trabajo, que fue formulada en el Tercer Encuentro de Médicos de Pueblos Fumigados, en la Facultad de Medicina de la UBA, sugiere que, cuanto mayor es el grado de procesamiento de los productos, menor es el vestigio de herbicidas que contienen. Si bien la mayoría de los estudios se concentraron en los efectos de la fumigación en la salud y en los productos alimenticios, estos nuevos datos incorporan una variable que hace urgente una tarea sistematizada de todas las disciplinas para resolver esta alarmante situación que amenaza la salud de toda la población.

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