Junto con más de 400 emprendedores dedicados a la cría de gusanos y artesanías textiles, el INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial), el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) y otros organismos se unieron para aumentar la escala y ganar mercados en el primer taller internacional dedicado a esta actividad, el Workshop Internacional de la Seda, en el auditorio del INTI de su sede Miguelete.

Participaron expertos de Brasil, Colombia, Ecuador, Cuba, México e Italia (el primer país occidental que adoptó la cultura rentable de la seda).

La sericultura consiste en el cultivo de la morera, la cría del gusano de seda y la elaboración de productos con esa fibra son los tres elementos que definen a la actividad. 

En nuestro país, a partir de 1930 el mercado de seda tuvo un par de décadas doradas en las que, por ejemplo, el Instituto Textil Argentino, con sede en Tucumán, llegó a exportar seda para la fabricación de paracaídas. En 1950, el ingreso de las fibras sintéticas comenzó a frustrar el crecimiento del sector. Sin embargo, renovó su impulso en el año 2000, con diversos emprendimientos distribuidos en diez provincias, desde el centro del país hacia el norte.

De acuerdo con Francisco Pescio, coordinador del INTA en el área metropolitana de Buenos Aires (AMBA), en la Argentina hay alrededor de 400 productores de seda. Aunque la actividad creció en los últimos diez años, los volúmenes de producción se mantienen constantes debido a la limitada cantidad de huevos de Bombyx mori, el gusano que genera la fibra.

Se trata de un espacio de articulación entre productores, investigadores, diseñadores y artesanos que ya ofrecen productos de altísimo valor, con el objetivo de fortalecer procesos de diversificación y mejoras en la calidad de vida mediante el agregado de valor local.

El INTA integra el Proyecto Seda, una iniciativa cofinanciada por la Unión Europea para fortalecer la sericultura en Latinoamérica.

Actualmente, los dos centros de multiplicación de huevos que hay en el país –el Centro de Investigaciones Entomológicas de Misiones y el Laboratorio de Sericultura de la facultad de Agronomía de la UBA– producen entre 40 y 50 telainos anuales cada uno. Como unidad de medida, un telaino equivale a 20 mil huevos.

El INTA AMBA está desarrollando un centro demostrativo donde se harán capacitaciones y, a su vez, funcionará un banco de germoplasma in situ para confeccionar un catálogo genético que permita producir estacas de moras de alto rendimiento. De hecho, ya cuentan con más de 2.000 plantines listos para comenzar a trasplantar en breve.

Junto con el INTI, el equipo técnico del INTA desarrolló diversos materiales didácticos, guías y manuales para iniciarse en la producción sericícola, que se encuentran disponibles en línea de manera gratuita.

Puede consultarse la publicación Sericultura. Guía metodológica para docentes. A su vez, en colaboración con las universidades nacionales de Misiones y de Buenos Aires, se provee el material genético, es decir, larvas de gusanos de seda con precios muy accesibles y, en algunos casos y en pequeñas cantidades, sin costo.