La cristalografía es una disciplina que permite estudiar la materia a nivel atómico, lo cual puede producir aplicaciones en campos como la física, la química, la biología, la ingeniería, la geología y la ciencia de materiales. Cerca de 30 premios Nobel fueron asignados a científicos que la aplicaron en sus descubrimientos. La técnica permitió, por ejemplo, determinar la famosa “doble hélice” del ADN, revelando el mecanismo de la transmisión de información genética.

Argentina es el país que más trabajos ha presentado y que más premios logró en las últimas cinco ediciones del concurso internacional de crecimiento de cristales que organiza la Unión Internacional de Cristalografía (IUCr) para estudiantes de colegios primarios y secundarios de todo el mundo.

“Estamos orgullosos de los alumnos y alumnas de diferentes provincias de nuestro país que nos han representado en esas exigentes competiciones internacionales”, afirmó el doctor Sebastián Klinke, vicepresidente de la Asociación Argentina de Cristalografía (AACr), la cual organiza desde 2014 la competencia nacional por la que ya participaron más de 3000 alumnos de todas las provincias.

“El objetivo de esta actividad es que los alumnos, y también sus docentes, adquieran a través de la experimentación conocimientos sobre la cristalografía y el crecimiento de cristales y en este proceso despertar el interés por las ciencias exactas y naturales, imprescindibles para el desarrollo de nuestro país”, señala Klinke, quien también es responsable de un servicio de cristalización y resolución de estructuras de proteínas a través de difracción de rayos X en la Fundación Instituto Leloir (FIL).

Para el concurso nacional de cristalografía, que este año cumple su sexta edición, se presentan en forma anual cerca de 350 proyectos elaborados por más de 1000 alumnos de todas las provincias del país. Desde 2014, los estudiantes argentinos que participaron en la competencia internacional ganaron ocho medallas de oro, tres de plata y cinco de bronce en distintas categorías, situándose en lo más alto del podio mundial.

Fuente: Agencia CyTA-Fundación Leloir