El trabajo involucró a investigadores de Estados Unidos, Argentina (que se desempeñan en el Instituto de Botánica del Nordeste), China, India, Japón y Francia, y utilizó diversas tecnologías de secuenciación para obtener la información completa del genoma, con una calidad sin precedentes.

El estudio fue publicado en la revista Nature Genetics y demuestra que esta popular leguminosa surgió a partir de la hibridación de dos poblaciones originarias de Sudamérica y que una de ellas es de Argentina.

El proceso permitió además revelar los mecanismos genéticos que han hecho que el maní sea tan diverso y pueda presentar diferentes características en los hábitos de crecimiento de las plantas, el color de las flores, el tamaño y la forma de las semillas.

La secuenciación del genoma nos permite investigar la arquitectura genética del maní. Tenemos el catálogo de los genes en su contexto cromosómico, lo que tiene un enorme potencial para el desarrollo de proyectos de mejoramiento genético que permitan, por ejemplo, obtener variedades tolerantes a distintas enfermedades, a la sequía o con mejor proporción de ácidos grasos”, destaca uno de los autores del trabajo, el investigador principal del CONICET en el IBONE y de la Facultad de Ciencias Exactas, Naturales y Agrimensura (FACENA) de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), Guillermo Seijo.

La secuenciación de múltiples razas antiguas y de materiales silvestres permitió identificar que el parental materno del maní es originario de la región del NOA, más precisamente de la provincia de Salta.Los resultados determinaron que se originó en un evento único de hibridación y duplicación cromosómica que se remonta a unos 10 mil años, generando un alotetraploide silvestre semejante al actual Arachis monticola que se encuentra en las provincias de Jujuy y Salta, que posteriormente fue domesticado y dio origen a Arachis hypogaea”, explica otro de los autores del paper, el investigador asistente del CONICET en el IBONE, Sebastián Samoluk.

 

La participación de investigadores del IBONE en la secuenciación del genoma del maní marca un nuevo hito en la historia del estudio de esta especie. El primero fue la publicación de la monografía que incluyó a todas las especies del género Arachis, cuyo autor principal fue uno de los pioneros de la actividad científica vinculada al CONICET en el NEA y fundador de IBONE, Antonio Krapovickas.

Ese estudio reúne el trabajo de más de 40 años de colección y caracterización de materiales botánicos de la especie y permitió la creación de los bancos de germoplasma -que son colecciones de materiales vivos y esporas-, que se encuentran en el IBONE, en la Estación Experimental Agropecuaria Manfredi del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), en el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (United States Department of Agriculture, USDA) y en el Instituto Internacional de Investigación de Cultivos para los Trópicos Semiáridos de India (International Crops Research Institute for the Semi-Arid Tropics, ICRISAT).

“Haber participado de la secuenciación del genoma del maní nos mantiene posicionados internacionalmente y nos permite dimensionar la importancia que tiene el trabajo que hacemos desde esta región del país. Es un orgullo y a la vez un desafío, porque ahora contamos con las herramientas genómicas para el desarrollo más eficiente de nuevas variedades que atiendan las demandas de los productores, de la industria y de los consumidores”, concluye Seijo.