Los residuos electrónicos son elementos con alto potencial contaminante, cuyo manejo adecuado requiere políticas públicas. El proyecto presentado se denomina “Fortalecimiento de iniciativas nacionales y mejora de la cooperación regional para la gestión ambientalmente racional de los COP en Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos en América Latina” (PREAL).

Técnicos de la Secretaría de Control de la Nación detallaron los avances y las actividades previstas para esta primera etapa. “Lo primero que decidimos es poner el Estado nacional al frente de sus responsabilidades en el diseño de políticas de lo que está relacionado con los residuos”, aseguró Sergio Federovisky, secretario de Control y Monitoreo de la cartera de Ambiente nacional, y añadió que “La Argentina tiene una larga y mala tradición de depositar una competencia, la responsabilidad y hasta la obligación de lidiar con los residuos en el eslabón más débil de la cadena que son los municipios. Los municipios han demostrado que carecen de la capacidad técnica, funcional, presupuestaria y también política para poder dar una respuesta”.

En segundo lugar, Federovisky hizo hincapié en la derogación del Decreto n.º 591, que flexibilizaba los requisitos de importación de residuos de otros países, respecto al gobierno anterior. “Entendemos que el decreto derogado rebajaba algunas exigencias de la normativa previa en materia de protección en relación al ingreso de residuos peligrosos; y, además, que no fomentaba la economía circular en el interior del territorio”.

Paralelamente, explicó el funcionario, se decidió poner en marcha una mesa de articulación de economía circular tendiente a sustituir importaciones de residuos que se conviertan en insumos para las industrias locales.Nuestra obligación ética y política es promover que estos insumos sean encontrados en algunos de los 5 mil basurales a cielo abierto que tapizan el territorio nacional”, sostuvo.

 

Los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), también conocidos como e-waste, son la corriente de desechos de más rápido crecimiento en el mundo. La creciente cantidad de desechos electrónicos representa una amenaza para el ambiente y para la salud de la población mundial, ya que los dispositivos eléctricos y electrónicos contienen sustancias tóxicas e incluso cancerígenas conocidas como contaminantes orgánicos persistentes (COP). Estos elementos son resistentes a la degradación, bioacumulables, tóxicos y tienen potencial para transportarse a larga distancia.

El PREAL es una iniciativa que busca fortalecer las políticas públicas en relación a la gestión de RAEE, mejorando la capacidad de la infraestructura de desmantelamiento y reciclaje de residuos electrónicos. Asimismo, promueve políticas que permitan el reciclaje y el aprovechamiento de los materiales, brinda conocimientos sobre el tema y difunde los resultados obtenidos por medio de capacitaciones.

El proyecto, lanzado en la región en 2018, involucra a 13 países de América Latina: Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Perú, Uruguay y Venezuela. El enfoque regional ayuda a estos países, tanto en materia técnica como financiera como mediante asesoramiento en políticas públicas, negocios, legislación, tecnología y concienciación.