Por Matilde Moyano

El algodón representa solo el 2% de las tierras cultivables en el mundo, pero utiliza el 16% del total de los pesticidas que se fabrican. Es decir, es un cultivo que consume actualmente una cantidad enorme de agroquímicos que no solo contaminan los productos que se elaboran con algodón, si no que además contaminan el suelo, las napas subterráneas y a los pueblos cercanos a las zonas de cultivo, que padecen problemas de salud en vías respiratorias sobre todo.

Esto es lo que nos transmitió Carlos Tonon, Socio Gerente de Verde Textil, empresa que produce remeras y otras prendas de vestir confeccionadas con textiles orgánicos (algodón, lana, lino, seda), principalmente algodón orgánico, a quien conocimos en Sustainable Brands Buenos Aires 2016.

Aunque no haya trascendido en la mayoría de los medios, en 2015 científicos de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) detectaron trazas del herbicida glifosato en el 85% de los productos de higiene personal que contienen algodón, como gasas, hisopos y tampones que se adquieren en todas las farmacias y supermercados del país. Se trata de un herbicida categorizado como ‘posible cancerígeno’ por la Agencia Internacional de Investigación en Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Carlos nos explicó que los textiles orgánicos consisten en cultivar la fibra del algodón sin ningún tipo de agroquímico, y los procesos industriales no contemplan ningún compuesto que pueda dañar el medioambiente. Además, todos los productos para el teñido, como colorantes y suavizantes son amigables con el medioambiente. Por otra parte, se trata de cuidar que todo el proceso esté generado por trabajadores en condiciones dignas de trabajo.

// ¿De dónde provienen los cultivos orgánicos que utilizan?

Ahora estamos trabajando con algodón orgánico de Perú, donde está prohibido el cultivo transgénico, por lo que es más fácil para un productor desarrollar un cultivo orgánico. Queremos tener algodón orgánico argentino, hasta ahora no existe. Hicimos un montón de intentos, por ejemplo un proyecto en Chaco, en 2009 que fracasó, ya que, como es la mayor zona de concentración de algodón convencional, y hay una plaga que se llama ‘el picudo’ al que le ponen una cantidad enorme de pesticidas. Si hubiera hay un campo de algodón orgánico al lado de uno que utiliza agroquímicos, van todos los bichos a la planta orgánica y arruinan el cultivo. Es muy difícil en el Chaco poder desarrollar un proyecto 100% orgánico en la zona algodonera.

Ahora estamos trabajando con un grupo de productores de Entre Ríos y de Catamarca. Consiste en conseguir la semilla, que no es fácil, darles toda la información y ayudarlos con la parte de la certificación, y comprometernos a comprarles la producción. A veces, los productores orgánicos no tienen a quién vender su producción y terminan vendiéndola al mismo precio, habiendo hecho un gran esfuerzo, entonces se desmotivan y no cultivan más orgánico.

// No utilizar agroquímicos para producir algodón es una excepción que habla de tus valores, ¿es así?

Tengo ideales ecologistas de toda mi vida. Cuando investigué los beneficios del algodón orgánico y el textil sustentable supe que el futuro venía por acá. Porque si pensás en las generaciones futuras y en dejarles un planeta que sea vivible y sostenible a largo plazo hay que replantearse este tipo de cuestiones. Por una cuestión de sentido común, producir una fibra textil que contamine no tiene ningún sentido, y el algodón dentro de las fibras naturales es la más utilizada. 

// Decís que es de sentido común que los cultivos no deberían contaminar el suelo ni las personas. ¿Por qué pensás que en tantas hectáreas en nuestro país se utilizan agroquímicos?

Los que defienden ese modelo te dicen que para dar de comer a 7 mil millones de personas y vestir a toda esa cantidad de gente se necesita aumentar la productividad y que para eso hacen falta pesticidas y demás. Los que sostenemos que lo orgánico es una opción, entendemos que eso no es así, porque hay que pensar a largo plazo, y el monocultivo hace que las tierras queden inutilizables en 20 años, por lo que es un modelo que no tiene sentido a largo plazo. Está comprobado que la rotación de cultivos y una tierra bien cuidada da el mismo rendimiento que una producción convencional. Es más trabajo y esfuerzo, pero son apuestas que uno tiene que hacer.

// ¿En qué consiste la diferencia de calidad de la tela elaborada con algodón convencional y la de una con algodón orgánico?

Hay muchas técnicas del proceso de terminación de una tela que utilizan productos químicos, contaminantes, para que una tela parezca buena, como por ejemplo un ‘suavizado’. Nuestras telas no necesitan ningún proceso de este tipo, porque son buenas.

La diferencia del precio no es una diferencia que el consumidor no pueda pagar (1 kilo de algodón orgánico hecho hilo, de donde salen 5 remeras, se paga aproximadamente a un precio internacional de 6 dólares, mientras 1 kilo de algodón convencional vale 4 dólares), además de que el orgánico es de mejor calidad, por lo que la prenda dura más y además tiene detrás una historia de inclusión social.

// El año pasado una investigación que analizó productos para la higiene que contienen algodón, detectó la presencia del agroquímico glifosato, ¿te enteraste?

Me parece una locura y me llamó la atención que no se le diera más difusión, porque no es menor el tema, pero hay muchos intereses creados en los fabricantes del glifosato y los pesticidas muchas veces ponen anuncios en los diarios y en los medios de comunicación donde esas noticias salen.

Hay un sistema que decide mantener a estas empresas en funcionamiento, pero a medida que el consumidor se vaya dando cuenta del poder que tiene de cambiar la historia mediante la elección en la compra de los productos, es una punta del ovillo de donde todos podemos ir tirando si queremos un cambio de paradigma.

Verde Textil tiene una distribuidora en Capital federal, en el barrio de Once, un local que vende sus telas y una colección de prendas bajo distintas marcas. Para 2018 esta empresa será pionera en algodón orgánico argentino.