El objetivo es estudiar algunas variables vinculadas con el cambio climático (acidificación, hipoxia y los flujos de carbono que son exportados a zonas profundas del mar mediante procesos biológicos), así como el efecto potencial de estos fenómenos sobre el comportamiento de algunas especies clave en los ecosistemas marinos en el Canal Beagle.

La primera etapa de recolección de datos tuvo lugar a fines de 2019, a bordo de la embarcación Victor Angelescu del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP). El pasado 1 de diciembre se reunió la Comisión Binacional Argentina-Chile de Cooperación en Investigación Científica Marina Austral, con la participación de autoridades chilenas y argentinas, para planificar la continuidad en 20121 de la Primera Campaña Binacional de Cooperación Científica Austral.

Esta campaña tiene una importancia científica central dado que permitirá estudiar estos fenómenos en las aguas más australes del continente, pero además tiene un gran peso político, teniendo en cuenta las disputas por soberanía que se dieron en la historia de la relación entre ambos países”, expresa Gustavo Ferreyra, director del Centro Austral de Investigaciones Científicas del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CADIC – CONICET).

Sólo existía, hasta el año pasado, un antecedente histórico del encuentro de autoridades de las dos naciones en esta región, conocido como “El abrazo del Estrecho” ocurrido en 1899, entre los entonces presidentes de Argentina, Julio Argentino Roca, y de Chile, Federico Errázuriz Echaurren. Este hito simbólico fue el puntapié inicial que desembocaría en la resolución pacífica de las disputas soberanas en el sur del continente desatadas luego de la llamada “conquista del Desierto” y la consecuente expansión efectiva del Estado Argentino por la Patagonia.

Durante el encuentro de la Comisión Binacional Argentina-Chile de Cooperación en Investigación Científica Marina Austral, se aprobó el Plan de Trabajo 2021-2022 que incluye la realización en 2021 de campañas conjuntas a bordo de la nueva lancha oceanográfica Shenu del CADIC-CONICET, y el comienzo de la fase experimental del proyecto en laboratorios de los dos países.

“La primera etapa estuvo orientada a estudiar la acidificación y la hipoxia en el Canal Beagle, dos fenómenos ligados al cambio del clima, así como sus efectos sobre la bomba biológica de carbono. Esta segunda instancia se engloba dentro de un proyecto más amplio, financiado en parte por la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco, y busca conocer los impactos de las variables antes estudiadas. En adelante se irán identificando otros temas de interés científico y socio-económico común para la Argentina y Chile”, describe Ferreyra.