La astrobióloga e investigadora asistente del CONICET Ximena Abrevaya propuso junto con sus colaboradores un tipo especial de sensor que podría detectar vida microbiana extraterrestre

La astrobiología es la rama de la ciencia encargada de resolver la pregunta sobre si existe vida en otros planetas. Desde el Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE, CONICET-UBA) y el Departamento de Química Biológica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, este desarrollo busca identificar microorganismos que requieran luz para fabricar compuestos que le permitan obtener energía, del mismo modo que ocurre, por ejemplo, con la fotosíntesis.

La investigadora explica que este trabajo está basado en lo que se conoce como celdas de combustible microbianas, las cuales inicialmente fueron creadas para generar una forma alternativa de producción de energía utilizando microorganismos, pero, en este caso, lo que hicieron fue encontrarle otra aplicación. Se trata de dispositivos similares a una batería o una pila, que tienen su respectivo ánodo y cátodo. Se toma una muestra conteniendo microorganismos (por ejemplo del suelo) y se coloca dentro de una celda de combustible. Si existen microorganismos vivos, se acoplan al sistema eléctrico y producen una señal que se puede medir y cuantificar.

Este desarrollo parte de la premisa de que si se dieran las condiciones apropiadas, la vida –tal como la conocemos– podría surgir y desarrollarse en cualquier planeta que posea características similares a las de la Tierra. La investigadora detalla que el dispositivo se probó con microorganismos terrestres cuya vida depende de la luz del sol como microalgas o cianobacterias, y que previamente ya lo habían wwweado con otro tipo de microorganismos. El experimento propuesto debería realizarse en otro planeta empleando una sonda robotizada.

Experimentos similares ya fueron llevados a cado por la NASA, pero con ciertas diferencias en cuanto a la metodología propuesta por el equipo de científicos argentinos. “En nuestro caso, esta sería una versión mejorada de esos experimentos, ya que los experimentos de las Viking se basaron en la posibilidad de vida basada en carbono. En cambio el sensor que desarrollamos nosotros logra detectar vida a través de la presencia de metabolismo, independientemente de este elemento imprescindible para la vida en la Tierra pero no necesariamente para la vida en otros planetas. Al no ser selectivo, nuestro método permitiría detectar vida de una forma más amplia”, aseguró la investigadora de este proyecto que por su relevancia fue publicado en la tapa de la revista científica Astrobiology. 

Foto: Pablo Cirielli, Asociación Argentina Amigos de la Astronomía (AAAA)