Una metodología más rápida y eficiente para valorar la calidad del aceite de oliva, antes de salir al mercado, fue desarrollada por científicos de España y Mendoza, en Argentina. El método combina una selección óptima de solvente y empleo de condiciones instrumentales adecuadas para poder medir ciertas sustancias antioxidantes del producto, los compuestos fenólicos, que tienen propiedades beneficiosas para la salud.

En comparación a las metodologías convencionales, este nuevo método no requiere de “preámbulos” engorrosos para analizar la muestra, tales como la extracción, la purificación o la pre-concentración, según explicó a la Agencia CyTA-Leloir la doctora Romina Monasterio, investigadora del Instituto de Biología Agrícola de Mendoza (IBAM).

La metodología, descripta en la revista “Food Chemistry”, utiliza la cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas, que, en conjunto, deben lidiar con la matriz “sucia” del aceite y discriminar los polifenoles entre el maremágnum de compuestos que representan menos de un 2% de su composición.

Pero la unión de técnicas hace la fuerza. En el estudio, Monasterio y equipo de la Universidad de Granada (UGR), en España, liderado por Alegría Carrasco-Pancorbo, pudieron cuantificar con precisión 21 compuestos fenólicos en 16 muestras de aceites de oliva provenientes de 6 cultivares diferentes.

El procedimiento es sencillo: se disuelve el aceite a ensayar en acetona y luego se lo inyecta en el cromatógrafo. Por otra parte, este tipo de equipos, afortunadamente, son cada vez más habituales en los laboratorios, dijo Monasterio.

“El sector olivarero sería el principal beneficiado ya que puede tener una correcta valoración de su producción sin tener que realizar costosos análisis”, concluyó.

Del avance también participaron Lucía Olmo-García y Aadil Bajoub (principales autores del trabajo) y Alberto Fernández-Gutiérrez, jefe del grupo de la Universidad de Granada.