Investigadores del Instituto de Tecnología (INTEC) de la Fundación UADE desarrollaron un dron capaz de analizar el impacto que sufre el medio ambiente. Se trata del primer prototipo en el mundo cuyo diseño está pensado para monitorear recursos hídricos y atmosféricos de forma autónoma, en lugares inaccesibles para el hombre.

UELA” es el nombre de este proyecto que facilitará el acceso a ambientes hostiles y ampliará los estudios atmosféricos que brindarían soluciones a los procesos de cambio climático. También es capaz de aterrizar y despegar sobre el agua.

El objetivo es obtener datos que colaboren en el desarrollo de medidas para contrarrestar el impacto ambiental.

Diseñado por un equipo encabezado por Alejandro Pirola, el prototipo cuenta con la ventaja de poder posarse sobre el agua para tomar hasta un kilo y medio de muestras de laboratorio. Su utilidad y diseño lo diferencia de todos los drones del mercado, características que provocaron que sea seleccionado en el concurso nacional de Innovar del año 2016. “UELA no es un dron comercial. Fue desarrollado para uso exclusivo de entidades científicas o públicas que necesiten este tipo de tecnología para desarrollar sus estudios”, asegura Pirola.

Para resistir el impacto del agua durante su labor, este vehículo aéreo no tripulado posee un fuselaje hermético que impide la erosión de sus componentes al entrar en contacto con los agentes de peligro.

En el centro del dron se encuentran unos sensores de gases y sondas de agua, que se ocupan de recolectar en tiempo real los datos de utilidad para los científicos. Es capaz de medir el nivel de pH, salinidad, temperatura, profundidad o muestreos geo-referenciados, que son archivados en una tarjeta SD y luego analizados en los laboratorios.

A través de sus informes, se podrán diseñar mapas de impacto ambiental, polución y calidad de agua comparables con otros posteriores, ya que el dron almacena todas las rutas de vuelo que ejecuta. Además, puede transportar un dispositivo de reanimación cardiopulmonar para hacer frente a emergencias médicas en sitios de difícil acceso.

Los componentes de UELA fueron mayormente impresos en 3D y sus hélices son de fibra de carbono. “Su mantenimiento es mínimo y económico. Nuestro próximo objetivo es desarrollar un prototipo completamente hecho en fibra de carbono para reducir aún más su peso”, cuentan los investigadores. Incluso, puede desarrollar sus tareas de forma autónoma o con un mínimo control de un operador, mediante una cámara de video ubicada en el extremo inferior delantero del dron, con la que monitorea sus tareas desde una estación terrena de control desarrollada –también- por este equipo de trabajo.

Los investigadores ponderan establecer un convenio con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para proveer unidades de monitoreo para analizar la calidad de agua de la cuenca del Riachuelo y de los afluentes del Río de La Plata, unos de los recurrentes puntos de queja ambiental de los vecinos porteños.