Los entrerrianos Juan y Francisco Noya, diseñaron junto con el cordobés Martín Miguez un sistema para sillas de ruedas que reduce el esfuerzo físico, brinda mayor autonomía al usuario, y evita la fatiga muscular de los miembros se utilizan para impulsar la silla.

Bajo el nombre “We Chair“, el proyecto ya fue distinguido por diversas organizaciones. Se trata de un sistema de reducción de fuerzas que se acopla a las sillas de ruedas de propulsión manual para disminuir el esfuerzo que el usuario tiene que hacer al desplazarse en su andar diario, principalmente en zonas de pendientes y de rampas.

Esta aplicación “por un lado disminuye considerablemente los dolores asociados al uso de la silla en los músuclos utilizados para la propulsión, evitando así a largo plazo, patologías asociadas al sobreesfuerzo y su sobreutilización“, explicó uno de los ingenieros biomédicos.

A la vez, “le brinda al usuario una mayor autonomía e independencia, ya que va a poder movilizarse por caminos con pendientes, o trayectos de larga distancia sin tener que pedir ayuda a un tercero”.

Esto, explicó el especialista oriundo de Feliciano, al norte de Entre Ríos, “no sólo lo beneficia al usuario desde lo físico, sino que influye positivamente en lo psicológico“.

La idea de este proyecto, que está en proceso de patentamiento y con varios prototipos probados, surgió a partir de un problema de salud que sufrió el padre de uno de los creadores, quien dejó de tener los dolores comunes de quienes utilizan silla de ruedas. Uno de ellos era en el hombro, debido al sobre esfuerzo que le generaba movilizar la silla, y otro debido al agarre convencional que tienen las sillas de ruedas.

Los autores de este proyecto aseguran que se reduce en un 40 % el esfuerzo que tiene que hacer una persona al desplazarse en sillas de ruedas. Logramos con un sistema reductor de fuerzas que es similar al de los cambios de una bicicleta y que está incorporado dentro de la silla. El costo es accesible a todas las personas.

El proyecto fue distinguido por el premio Idear, que tiene como objetivo impulsar proyectos tecnológicos que tengan impacto en el mundo de la rehabilitación y la discapacidad, y obtuvo también el primer lugar en Innova SABI, de la Sociedad Argentina de Bioingenieria.