Mientras los cepillos de diente convencionales, creados con plástico, tardan unos 500 años en degradarse una vez deshechados, un emprendimiento argentino se propuso superar esa marca con cepillos creados con bambú, que tarda solo 180 días en biodegradarse.

El único componente no biodegradable de este producto que fue bautizado ‘Meraki‘ son las cerdas (3% del total del producto).

Si bien hay quienes argumentan que la utilización de bambú amenaza el habitat de los osos pandas, ya que su cosecha se realiza sobre montes silvestres en China, se trata de una de las plantas con mayor tasa de crecimiento del mundo. Los rebrotes que quedan post-cosecha, alcanzan el tamaño de los individuos maduros en tan solo dos años, sin necesidad de replantar, utilizar fertilizantes, herbicidas ni riego artificial.

Asimismo, los autores aseguran que eligieron a productores chinos que tuvieran plantaciones de bambú propias. Francisco Mirabella, Francisco Malfitani y Martín Lela son quienes llevan adelante este proyecto que ya lleva vendidas 50 mil unidades en menos de un año.

Meraki no es el primer emprendimiento argentino que vio en el bambú una oportunidad. En 2017 conocimos otro proyecto que desarrolla remeras y otras prendas con fibra de bambú.