La Era Mesozoica, también conocida como la “Era de los Dinosaurios”, es un lapso que comenzó hace unos 250 millones de años (Ma) y culminó hace alrededor de 65 Ma.

Mientras se conocen restos dinosaurios de América del Sur desde fines del siglo XIX, los primeros fósiles de mamíferos de la era Mesozoica descubiertos en la región fueron encontrados a inicios de la década de 1980 en la Patagonia Argentina. Estos fueron de pequeño tamaño, menores a una zarigüeya y, por lo tanto, sus restos desperdigados pasan desapercibidos en los grandes afloramientos rocosos, en los que resulta más frecuente encontrar fósiles de dinosaurios o cocodrilos.

Del lado chileno de la cordillera de los Andes, la historia del descubrimiento de mamíferos de la Era Mesozoica es todavía mucho más reciente. Recién en 2020, se dio a conocer –a partir del descubrimiento de tres dientes molares y un diente incisivo– una especie bautizada como Magallanodon baikashkenke, un animal del Cretácico superior (período que se extiende desde hace unos 100 Ma hasta hace aproximadamente 66 Ma) de aspecto similar a un coipo y con dientes adaptados para la ingestión de vegetales duros.

Aquel descubrimiento, protagonizado por investigadores del CONICET y colegas chilenos, motivó que el grupo intensificara los trabajos de campo en las rocas las rocas cretácicas de la Formación Dorotea (Cuenca Magallanes) y encontraran nuevos y más completos restos de mamíferos.

Uno de los fósiles hallados –bautizado con el nombre de Orretherium tzen– fue recientemente publicado en la revista Scientific Reports. Consisten en una mandíbula con cinco dientes y un diente molar del maxilar y, de acuerdo con dataciones radiométricas realizadas en el área del descubrimiento, tienen una antigüedad aproximada de entre 74 y 72 Ma.

“Contar con un material tan bien preservado de un mamífero del Período Cretácico es un privilegio y es fundamental para conocer mejor no solo a esta nueva especie mesozoica, sino también extrapolar su información para otros mamíferos encontrados en Argentina y en el resto de lo que fue el supercontinente Gondwana”, afirma Agustín Martinelli, investigador del CONICET en el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACNBR, CONICET) y primer autor del trabajo.

Orretherium posee una dentadura más simple que la de los marsupiales y placentarios (dos de los grandes grupos de mamíferos que existen en la actualidad, junto con los monotremas), y se lo clasifica como un mamífero meridioléstido de la familia Mesungulatidae. Está próximamente emparentado con Mesungulatum y Coloniatherium, géneros del Cretácico Superior encontrados en rocas de Río Negro y Chubut, respectivamente, y con Peligrotherium, género del período Paleoceno (el primero de la Era Cenozoica) descubierto en Chubut.

Hasta el momento, las especies del Cretácico de este grupo de mamíferos están representadas sólo por dientes aislados y/o mandíbulas que durante el proceso de fosilización perdieron la mayoría de sus dientes. Dentro de este panorama, el descubrimiento de Orretherium es de suma importancia porque la mandíbula preservada, de menos tres centímetros de largo, posee los cinco dientes en posición, lo que permite conocer la variación de la morfología dental en esta especie y ayuda a clasificar dientes que se encuentran aislados.

Durante fines de la Era Mesozoica los ecosistemas terrestres eran notoriamente diferentes a los actuales y los fósiles que se encuentran en rocas Cretácicas de la región de Magallanes develan una historia fascinante del momento anterior a la gran extinción de los grandes dinosaurios y otros reptiles, ocurrida hace unos 65 millones de años.

“Los fósiles encontrados en Chile son sumamente importantes para entender el rompecabezas de la historia evolutiva de los mamíferos durante la Era de los dinosaurios”, concluye Martinelli.