Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) se denomina enfermedades desatendidas a aquellas que se ven postergadas en las prioridades de la salud pública porque los afectados pertenecen a países subdesarrollados. Se estima que las enfermedades tropicales desatendidas afectan hoy a cerca de 1.000 millones de personas. Entre las principales dolencias se destacan el dengue, la rabia, la lepra, la enfermedad de Chagas, la malaria, la tripanosomiasis africana humana, la leishmaniasis, entre otras.

Los jóvenes investigadores  de la UNLP resultaron becados por el comité organizador para exponer sus avances en la conferencia “Setting our sights on Infections Diseases”, organizada por el Wellcome Centre for Anti-Infectives Research (WCAIR), de la Universidad de Dundee, Escocia, uno de los centros de investigación de mayor reconocimiento internacional dedicado al estudio de enfermedades tropicales desatendidas.

Lucas Alberca, licenciado en Biotecnología, y María Laura Sbaraglini, en Bioquímica, ambos doctorados en la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP, se desempeñan en el Laboratorio de Investigación y Desarrollo de Bioactivos (LIDeB), donde realizan investigaciones sobre enfermedades desatendidas.

Alberca trabaja en el desarrollo de modelos computacionales que permitan predecir si algunas de las moléculas presentes en las grandes bases de datos de compuestos químicos que se encuentran actualmente disponibles, pueden ser útiles para el tratamiento de ciertas enfermedades causadas por parásitos, como la Enfermedad de Chagas y la Malaria.

“La malaria es una afección que continúa siendo una de las principales causas de muerte en todo el mundo, y la mayor causa de decesos a nivel mundial en niños entre 5 y 14 años. Esta enfermedad es causada por un parásito que se denomina Plasmodium falciparum”, explicó Alberca.

Sbaraglini presentará su trabajo denominado “Efectos de la co-administración de benidipina y clofazimina con benznidazol en un modelo murino de la enfermedad de Chagas crónica”.

Actualmente, existen sólo dos fármacos disponibles para tratar la enfermedad de Chagas, el benznidazol y el nifurtimox. Ambos requieren tratamientos prolongados y tienen efectos secundarios importantes, así como también una eficacia relativamente baja en la etapa crónica de la enfermedad. Es por ello que son necesarias alternativas de tratamiento más seguras y eficaces.