Por Sonia Renison. Redactora a cargo de Viajes y Turismo

Bombo legüero, cestería, mates de asta y ponchos de vicuña son algunas de las miles de artesanías que los 500 artesanos de ARgentina y Latinoamérica despliegan en la Feria Nacional de Artesanos que cada febrero se realiza en Colon, Entre Ríos, que tiene un número de visitantes inusual: cerca de 100 mil personas la visitaron este año. 

El Federal estuvo allí y en una rápida recorrida dialogó con José “El Indio” Froilán, el luthier de Santiago del Estero famoso por los bombos legüeros que realiza de una sola pieza tallando y ahuecando el tronco del ceibo con el que confecciona los famosos bombos que han dado la vuelta al mundo. Allí mismo, su compañera, Tere anunció para el 29 de julio la tradicional Marcha de los bombos que unen, a lo largo de 8 kilómetros los percusionistas desde el Patio del Indio Froilán hasta el Parque Aguirre. La velocidad, destreza y arte de Froilán tallan este instrumento con el que el propio hacedor ejecutó junto con Peter Gabriel y del cual habló hace más de 15 años en París donde brindó un taller de bombo legüero para chicos con capacidades especiales. El Indio es uno de los artesanos que jerarquiza esta fiesta entrerriana.

Norma Cantero, del Chaco, trabaja en cestería con totora y palmera mientras que otra artesana pero de Salta, de Animaná, Alejandra Taritolay diseña artesanías con simulo, con las que hace exactamente 29 años que está presente en Colón. “Desde la primera feria”, dice orgullosa.

Desde el litoral y de toda la Argentina hubo artesanos que trabajan con los mates, pero el santafesino Gustavo Alfredo González descolló con sus mates de astas y bombillas de alpaca. Un detalle impecable es el que brindó desde su stand, Guillermina Zárate, de Fray Mamerto Esquiú, Catamarca, destacada con el hilado y tejido de fibra de vicuña. Los ponchos llevan un tiempo de confección de dos años y cuestan unos 20 mil pesos. Un “corbatín” confeccionado con la fibra de la panza de este camélido americano, puede costar 1800 pesos. Finísimo, ahí mismo también estaba una tejedora de la fábrica de alfombras (del tipo de alfombras persas) de Catamarca.

De todo y para todos los gustos, la feria de las Artesanías se distingue por la calidad de las obras que llevan los artesanos de todo el país y Latinoamérica que, además, muestran cómo las confeccionan ahí mismo. Talleres, congreso y capacitaciones, en paralelo a la muestra enmarcan esta fiesta nacional en un sitio de encuentro para todos los artesanos.

Este encuentro data de los años 60, cuando se realizaban pequeñas muestras en la sede del municipio y en stands distribuidos en la Plaza Washington. Luego tomó carácter regional hacia fines de los 70 y más tarde se sumó además de la exposición y talleres, las conferencias, espectáculos folklóricos y competencias deportivas, para abrirse luego a la participación de artesanos de otras provincias y de otros países de Latinoamércia hasta que en 1986 logró el reconocimiento como Fiesta Nacional.

Además, sirve esta fiesta como un punto de lanzamientos. El ministro de Turismo de la Nación, Carlos Enrique Meyer, quien firmó un convenio referido a la implementación de directrices de gestión turística para ferias de artesanías. “Las ferias de artesanías se han convertido en paso obligado de los visitantes, actuando como un recurso turístico más de la cadena de valor de los destinos”, dijo Mayer. ?Cada año, esta feria de artesanías en el Parque Quirós crece en participantes y en visitantes y se convierte es esto: el lugar más deseado por lo artesanos del país.