La Directora de Ambiente Sustentable de Gualeguaychú, Susana Villamonte expresó que Entre Rios es la provincia más desmontada del país, al haber recibido una nueva denuncia por la desaparición de 100 hectáreas de monte nativo en campos de este municipio entrerriano. 

El modelo productivo de esta provincia del litoral está basado en la soja, y en sus campos se registra uno de los niveles más altos de contaminación debido a la presencia de agrotóxicos. Gualeguaychú es conocida por el caso de la maestra Estela Lemes quien se intoxicó al inhalar glifosato mientras daba clases en una escuela rural en un paraje de este municipio. Actualmente se halla en rehabilitación y su caso se halla judicializado ya que la docente denuncia que los productores que fumigaron deben hacerse cargo de su costoso tratamiento.

El desmonte es común en la provinicia, ya que la sed por volver productivos los campos hace que sean cada vez más los montes nativos que desaparecen para dar paso a la conocida alfrombra verde sojera.

La funcionaria de Ambiente se mostró preocupada por una nueva denuncia de desmonte de un área de 100 hectáreas cerca del Arroyo Venerato. Las consecuencias del desmonte son directas y se pueden ver en pocos meses. “Esto aumenta enormemente el riesgo de inundación“, destacó Villamonte. 

Este dato no es menor para Gualeguaychú que aún debe padecer los efectos de la inundación que sufrió en abril y mayo. “Entre Rios es la provincia más desmontada de todo el país. En los últimos años se ha producido en una escala muy importante”, manifestó la funcionaria, quien aclaró que “el 13 de Junio recibimos una denuncia de un vecino donde nos decía que estaban dsmontando con maquinaria pesada en la zona del arroyo venerato. Nos presentamos y labramos el Acta, y apreciamos que se trataba de unas 100 hectáreas de desmonte”

El fuerte lobby sojero se hace sentir en Entre Ríos, cuando Villamonte se comunicó con el Director Provincial de Recursos Naturales, este le prometió que iba a enviar un inspector al lugar. Pero nunca apareció. Mientras tanto, cientos de montes nativos continúan desapareciendo en una provincia cuyos productores agrícolas no alcanzan a entender que la cosecha que viene puede ser la última ya que todos estos campos desmontados luego son los primeros en inundarse, en inundaciones cada vez más frecuentes.