Fotos Juan Carlos Casas.

El cielo no es celeste, es un techo azul furioso que desmiente la hora real; a las nueve el sol pica y cuando se deja arrastrar por el viento es una especie de soplete que obliga al uso de gorra y lentes oscuros. La esquila se hace frente al nevado de Laguna Blanca, un gigante de 5.000 metros de altura con picos blancos. “A ver los esquiladores”, convoca Rau?l. Espera los segundos que Gero?nimo Yapura demora en traerla desde el corral y alguien grita el nu?mero de la vicun?a, le ponen una caravana en la oreja y al fin de la esquila la liberan a campo abierto. Si ya la esquilaron el an?o pasado, simplemente la revisan y la sueltan. Durante la esquila le vendan los ojos para evitar una mayor presio?n de la gente que la rodea y la toman entre tres, mientras la esquiladora, generalmente mujer, usualmente sabia, tuza con ritmo sobre la fibra.

Le duelen las manos despue?s de 15 minutos de esquila. La vicun?a lanza un quejido como el de los delfines, agudo y sonoro. Descartan la chilla, el pelo que no sirve, y se admiran ante la imponencia de la fibra, a la que ponen en bolsas con el nu?mero de la caravana de cada vicun?a esquilada. “Para hilar se necesita fibra larga y entera, no cortada”, dicen los que saben. La ma?xima de la esquila es no avanzar menos de tres centi?metros y ma?s de ocho. Es que cada cuatro an?os le crece cinco centi?metros.

Por eso la fibra se cotiza, por kilo, a 1.200 pesos. Hace poco aparecio? una empresa del Sur que la pago? 1.800. El promedio es 1.500 pesos el kilo. En la esquila se saca un promedio de entre 250 y 300 gramos por animal, pero en zonas ma?s altas, ese nu?mero crece. Es que a ma?s altura y ma?s fri?o, desarrolla ma?s volumen de fibra, no ma?s largo, sino ma?s tupido, ma?s cantidad. Habitan las altiplanicies, a ma?s de 3.200 msnm. Los lugaren?os la tratan con un carin?o hondo; le dicen vicun?ita. El macho es el relincho, los chiquitos son los tekes. Los solteros andan en tropa de machos. Las vicun?as tienen, en promedio, una cri?a por an?o y medio.

Es el ma?s pequen?o de los came?lidos y este an?o se la esquila, por primera vez, a ma?quina, aunque se sigue discutiendo si ese sistema le produce estre?s o no. Algo ma?s hay detra?s de eso. Los de Produccio?n dicen que se trata de algo ancestral y la te?cnica debe ser como entonces: a mano. “Tiene que ver con la apropiacio?n de un recurso que les pertenece”, dicen en la Comisio?n Provincial de la Vicun?a. “La gente se apropio? del recurso natural vicun?a. Lo empezo? a ver no como un animal, sino como algo que puede darle sustento a su vida”, coincide Pagani. Para Marti?nez, de Medio Ambiente, “la poli?tica es revalorizar la tarea del habitante de la Puna y de las técnicas que le son propias”.

Buena cosecha

Con ayuda de Ganadería y de Ambiente de la provincia, hubo tres esquilas privadas: dos en Pasto Ventura, a casi 4.000 metros de altura sobre el nivel del mar. Y en cada una se juntó 70 kilos. En la otra esquila, en Laguna Colorada, capturaron 500 con una esquila de 400. Allí, el rendimiento aumenta por la altitud: sacaron un promedio de 470 gramos.

En Paso San Francisco, Tinogasta, plena Cordillera de los Andes, a 5.000 metros sobre el nivel del mar, se capturaron el pasado 18 de diciembre 70 vicuñas, y se cosecharon 7 kilos, en una primera experiencia a modo de prueba. Durante la esquila, los especialistas aprovechan para estudiarlas. Les calculan la edad por el largo del colmillo que sale después de los tres años, edad tras la cual empieza el desgaste. Han encontrado hembras de más de 10 años.

Ese empuje los obliga. “Se va a multiplicar la esquila”, augura Ruiz, quien preside la Comisión Provincial de la Vicuña, integrada por Producción, Ambiente y Artesanías-Turismo de la provincia, la universidad, el INTA, Agricultura Familiar, privados, municipios, Policía y Gendarmería, entre otros. En 1972, Indalecio Pachado donó el terreno en donde hoy funciona el puesto de Ganadería de Laguna Blanca. Es uno de los nombres bien recordados en esta zona, el otro es Raúl Vera, un concientizador de la vicuña, la verdadera reina de la Puna.