Por Leandro Vesco / Fotos aéreas: Juan Carlos Casas

El martes 10 de abril de 2007, alrededor de las 19:00 se declaró un incendio en la sala de generadores. El Irizar se hallaba 260 kilómetros de Puerto Madryn con 241 tripulantes a bordo. En pocos minutos el fuego se expandió por gran parte de la nave, lo que provocó la dramática decisión del capitán Guillermo Tarapow de ordenar la evacuación total del barco. Recién a las 7 del día siguiente pudieron ser rescatados los últimos náufragos del Irizar. Desde aquel entonces nuestro único rompehielos se hallaba en reparación.

A siete años del incendio que lo dejó casi al bordo del hundimiento cerca de Puerto Madryn, el Rompehielos Almirante Irizar, transita la etapa final de su reparación y posterior modernización en los astilleros de Tandanor, culminando de esta manera una de las páginas más tristes de nuestra historia naval antártica.

Hace unos días la Dotación 46 ya se encuentra en la Base Marambio, y a pesar de las promesas, el Irizar no pudo acompañar a esta nuevo equipo de pioneros que se hallan ya cumpliendo sus funciones en nuestro último bastión al sur del planeta Tierra.

La reconstrucción y modernización del rompehielos Almirante Irizar en el astillero Tandanor incluyó el montaje, conexión e interconexión de 683 equipos reparados y nuevos; la modernización completa de la habitabilidad, la automatización de la sala de máquinas, puente y servicios de emergencias y un aumento del 20 por ciento de la potencia eléctrica, entre otras obras que mejoraron su capacidad.

El nuevo diseño del Irizar amplía el espacio de laboratorios de 70 a 412 metros cuadrados y pasa de 76 camarotes a 83, permitiendo alojar ahora a 313 tripulantes en lugar de los 241 del buque original. Además, el nuevo rompehielos permitirá alojar a 139 científicos en lugar de los 39 que podía llevar antes del incendio y aumentará de 300 a 650 metros cúbicos la capacidad de carga de combustibles para aprovisionamiento de las bases antárticas. Sin embargo, ya se llevan invertidos casi 600 millones de pesos, más 60 millones de dólares, en alquileres de barcos y helicópteros. Con este dinero, según algunos expertos, se podrían haber comprado tres buques usados o un rompehielos nuevo.

Por eso su reparación es una buena noticia. El anuncio, si bien constituye una buena al saber que gran parte de los arreglos ya se hallan terminados, no especifica cuándo podrá volver a prestar servicios en nuestras bases antárticas. Su nueva botadura quizás se produzca a fines del año que viene, para de esta manera poder estar presente en la próxima campaña 2015/2016. Nuestras bases lo esperan.