Astrónomos del Observatorio Astronómico de Córdoba (OAC), del Instituto de Astronomía Teórica y Experimental (UNC-Conicet) y de la Facultad de Matemática, Astronomía y Física (UNC) crearon un Atlas de Nebulosas Planetarias, compuesto por 108 imágenes capturadas entre 2013 y 2015 por los telescopios de la Estación Atrofísica de Bosque Alegre en Córdoba y del Complejo Astronómico El Leoncito, en San Juan.

Las nebulosas planetarias (NB) son el punto final en la vida de estrellas cuya masa es hasta ocho veces la del sol. En esta primera fase, el proyecto registró la distribución del nitrógeno dentro de estos cuerpos gaseosos. En ese sentido precisa el informe que la segunda etapa ya se inició y está enfocada en la ubicación del hidrógeno y demandará otros dos años de trabajo.

Al respecto, los autores del proyecto los astrónomos Walter Weidmann, Eduardo Schmidt, Roman Vena Valdarenas, Javier Ahumada, María Gabriela Volpe y Armando Mudrik, esperan así conocer más sobre la muerte de los astros.

Las NP están constituidas principalmente por hidrógeno, nitrógeno y algo de oxígeno. Son la última etapa en la vida de estrellas cuya masa varía entre 0,8 y 8 veces la del sol. En la Vía Láctea se conocen aproximadamente unas 3.000 y su vida es efímera: unos 20.000 años, apenas un suspiro comparado con la edad promedio de otros objetos celestes.

Si bien ya existían otros catálogos similares producidos tiempo atrás, el valor diferencial del creado por los científicos de la UNC radica en ser la mayor recopilación de imágenes enfocada en la distribución del nitrógeno II dentro de esos cuerpos gaseosos. La denominación “nitrógeno II” alude al nitrógeno una vez ionizado. El átomo de este elemento químico tiene un núcleo y siete electrones orbitándolo. Si un fotón lo alcanza con la energía suficiente es capaz de lograr desprender uno de esos electrones y dejar al nitrógeno ionizado (cargado positivamente).

La razón por la cual decidieron identificar la distribución del nitrógeno II es que al ser uno de los componentes más comunes, brilla mucho más y por ello es posible observarlo óptimamente con telescopios medianos como el de la Estación Astrofísica de Bosque Alegre (EABA), ubicado en la sierras chicas de Córdoba; o el del Complejo Astronómico El Leoncito (Casleo), emplazado en San Juan.

Para la elaboración del atlas, el equipo dirigido por Weidmann, astrónomo del OAC, investigador del Conicet y el único que estudia nebulosas planetarias en Argentina, adquirió un filtro de banda angosta. Su particularidad es que sólo deja pasar al sensor de la cámara una ínfima porción de la luz visible: la que emite el nitrógeno II, caracterizada por su tonalidad rojiza (su longitud de onda es de 658 nanómetros). En Casleo las observaciones demandaron siete noches, mientras que en el EABA se dedicaron unas 30.

La información obtenida, tendrá un valor sustancial, porque todavía no resulta claro por qué las estrellas generan NP con formas tan irregulares. En otras palabras, cómo ocurre el proceso de pérdida de masa.

Actualmente, el equipo de investigadores ya comenzó con las observaciones de la emisión del hidrógeno. Prevén que la obtención de imágenes demande otros dos años. Con toda la información esperan comprender mejor las particularidades de las etapas finales de la evolución estelar.