Por Leandro Vesco

Las Mercedes es un barrio de Virrey del Pino, un conjunto de 11 manzanas en ese universo urbano que se conoce como La Matanza. Está en el kilómetro 44 de la Ruta 3, fue zona de quintas y de vida tranquila. Hasta que en el año 2000 la multinacional francesa Parex levantó una planta y con su presencia comenzaron los problemas de salud. El 100% de los niños tiene plomo en la sangre, desde las chimeneas emana las 24 hs. una ceniza que cambia de colres con agentes químicos tóxicos. Desde el año 2009 los vecinos denuncian casos de cáncer y muertes. Hace unos días atrás a una vecina la atacaron obligándola a tomar liquido de batería.

La empresa se mueve con total impunidad. Un informe de ACUMAR (Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo) afirma que los vecinos de la planta Parex Klaukol están afectados por las emanaciones que despide la planta. Un informe que realizó el medio Buenos Aires 2.0 señala que la plata funciona las 24 horas, y que de sus chimeneas emana un polvillo microparticulado de alto nivel de toxicidad. Según el informe de ACUMAR, este gas proveniente de las chimeneas tiene: cianuro, hidrocarburos, benceno, tolueno xileno, cromo, cromo trivalente, cromo hexavalente, cadmio, plomo, mercurio, arsénico, sustancias fenólicas, nitrógeno amoniacal, nitrógenos nitrato, fósforo y Ecerichia Coli.

Pero no sólo la contaminación es aérea, las napas están contaminadas. Estas 300 viviendas que están pegadas a la planta, no tienen agua potable. ACUMAR les debe dar tres litros diarios de agua por persona. La contaminación es tal alta que el agua que sale de las canillas no es apta ni para humano, ni para animales. Las familias que tienen que padecer la presencia de esta planta luchan para que la multinacional salga de ese entorno que hasta el año 2000 tenía un ritmo casi rural.

Parex Klaukol se desentiende totalmente del tema. Jamás expresó preocupación por las consecuencias de su trabajo. En su página web se ve gente sonriendo y un concurso para ganar un viaje a Barcelona. Dentro de la empresa se fabrican materiales para la construcción, productos para la impermeabilización, adhesivos y pastinas. Para los políticos si se ve humo en las chimeneas es señal de que hay buenos índices de la construcción, para los vecinos de Las Mercedes, esa ceniza que sale de las chimeneas es sinónimo de enfermedad y muerte.

La Intendenta de La Matanza, Verónica Magario, apoya la presencia de la planta pues considera que su Distrito es la Capital de la Industria, el hecho de que esas industrias contaminen, para la dirigencia política es una daño colateral que no reviste la menor importancia. A pesar de esto, desde el año 2009 los vecinos de Las Mercedes se han unido para exigir que alguien se ocupe de la contaminación que produce Parex Klaukol.

Desde que se instaló la fábrica, el 100% de los habitantes del barrio usan Paf (aspiradores) con medicamentos para poder respirar, sino no podrían. Necesitan colirios y cremas para mitigar las consecuencias que los químicos tienen al entrar en contacto con la piel. Pasar a los 60 años es una quimera, los niños han llegado a tener 17 mg de plomo en sangre. Ni la OPDS (Organismo Provincial para el Desarrollo Sustentable) ni ACUMAR han hecho algo para frenar a esta empresa que se mueve en forma ilegal con total impunidad.

No tienen personal permanente porque ningún obrero puede tolerar tanta toxicidad y entonces subcontrata recurso humano. Desde marzo de este año, los vecinos decidieron acampar frente a la puerta de la empresa para visulizar su situación. La empresa ha respondido que ellos “trabajan con los más altos niveles de calidad, como resultado de la integración eficiente de sus recursos humanos, tecnología y procesos, comprometidos con la Seguridad y el Medio Ambiente” Sólo hay que mirar a los vecinos y a las muertes por cáncer que se han producido en estos 16 años para darse cuenta que la planta incumple todos las normas de protección ambiental.

La planta de Parex Klaukol y el Barrio Las Mercedes a un costado

 

Pero la presencia de estas familias en el acampe los ha molestado, y hace unos días atrás los vecinos denuncias amenazas, las mismas comenzaron a escalar en violencia. El caso más serio es el que le tocó pasar a Susana Aranda, quien es una de las referentes de la lucha para erradicar la planta de Las Mercedes. A plena luz del día fue atacada por individuos armados que le apuntaron con una pistala, obligándola a tomar líquido de batería de auto. Le dejaron un mensaje: que deje de investigar a la fábrica.

Sergio Taiah, abogado de Susana, en diálogo con FM En Tránsito, afirmó: “Le pusieron una pistola en el cuerpo, la amenazaron y le dijeron que deje de profundizar la investigación que hemos iniciado hace años y la obligaron a ingerir dos elementos que hasta ahí desconocíamos que eran, para concluir en el Hospital Posadas. Por suerte hoy Susana está bien, pero lo que queda es la impunidad con que se maneja esta gente”

Este barrio obrero está atemorizado. La impunidad de la empresa al contaminar sin recibir ningún control, y el silencio con el que se manifiestan los políticos, todo huele a corrupción. El abogado que defiende a este grupo de familias que sólo quieren vivir sin tener que aspirar veneno en el aire lo dice todo: “Es algo grotesco porque yo ya no creo en ninguna institución, porque hicimos todo lo que teníamos que hacer. No hay forma. Ya no entiendo. Ni los jueces federales, ni el Municipio, ni este Gobierno o el anterior. Para todo el mundo la prioridad es facturar y la vida humana viene después