Pozos ciegos colapsados, napas que suben, el agua potable que escasea, y enormes lagunas donde los municipios ponen larvicidas para que no se reproduzcan los mosquitos, pero también asoma la amenaza de dermatitis para los niños que están en contacto con ese agua llena de químicos y esta contaminación da paso a la aparición de víboras y toda clase de alimañas. La inundación en el noroeste de la provincia de Buenos Aires muestra su peor cara.

Los medios no muestran esta realidad porque la agenda de nuestro país es injusta y vertiginosa, el agua en el campo dejó de ser un contenido atractivo. Lo cierto es que los efectos de la peor inundación en muchas décadas está afectando la vida de miles de bonaerenses que deben abandonar sus casas, cosechas, niños que no pueden asistir a clases y enfermedades que comienzan a aparecer, producto de aguas servidas que se mezclan con las lagunas que crecen por la enorme extensión de la llanura pampeana. Los pueblos del noroeste de la provincia son islas.

La escena se completa con la suba en de los valores térmicos, logrando crear un escenario peligroso para la salud, con la aparición de mosquitos, víboras y toda clase de alimañas. Lo que más preocupa es el colapso de los pozos ciegos, que se levantan por la suba de las napas.

“La situación es angustiante. Pehuajó tiene 453 mil hectáreas, y el 40 por ciento de ellas están afectadas por el agua”, comentó a la prensa el intendente Pehuajó, Pablo Zurro. Reclama que el Gobierno provincial declare la emergencia emergencia agropecuaria en los cuarteles del norte del Distrito.

“El canal Jauretche está colapsado, está en su máxima capacidad, con 24-25 metros cúbicos por segundo, y peligra una de las compuertas, que debimos reforzar con piedras y tierra. La situación es angustiante  y lo será más si empieza la obra anunciada del canal de Córdoba que conectaría con Hinojo La Tunas, esa obra le saca el agua a Córdoba, a San Luis, a La Pampa, y pondrá en riesgo a Pehuajó y Trenque Lauquen, así que de iniciarse la obra vamos a oponernos por la vía legal”, afirmó. El Federal habló hace unas semanas atrás con un especialista de General Villegas que nos contaba que estas provincias que hace referencia el Jefe Comunal han canalizado o están en vías de hacerlo., pero estos mismos trabajos no se han hecho en Buenos Aires, por lo tanto si se canalizan los ríos de Córdoba, por ejemplo, entrarían a una provincia de Buenos Aires sin capacidad de reacción para la llegada de un mar de agua dulce. Muchos pueblos ya no soportán una nueva inundación.

En tanto, en General Villegas la situación no se diferencia de Carlo Tejedor o Pehuajó, la secretaría villegense de Desarrollo Social Zulma Sánchez, explicó que “estamos trabajando en lo que queda después del agua, y básicamente en la prevención de enfermedades. Les entregamos pastillas potabilizadoras, les decimos que no deben desagotar los pozos ciegos colapsados y cómo deben comportarse si los pica una víbora, que han comenzado a aparecer arrastradas por el agua, aunque las variedades vistas no son peligrosas”

Las víboras son el peligro número uno, ya que de producirse una picadura en un paraje o pequeño pueblo, con los caminos inundados, no hay forma de llevar al afectado a un hospital o sala sanitaria. El grado de desprotección de las pequeñas comunidades es total en estos momentos. La funcionaria villegense explicó que en el caso de alguien sea picado por un ofidio “no debe asustarse ni acostarse porque eso acelera la circulación y debe acudir a un centro de salud para recibir el suero ofídico”. Lo que la funcionaria no contempla es que la gente en los pequeños pueblos no tienen forma de salir de sus casas.

Los mosquitos han comenzado a aparecer y desde todos los municipios se ha comenzado a fumigar con soluciones químicos domisanitarias, pero tóxicas igualmente si entran en contacto con la piel o vías respiratorias. “Pedimos que cuiden que los niños no jueguen en agua estancada para evitar dermatitis” El dengue provoca la masiva fumigación en localidades y pueblos del interior de la provincia, provocando un coctkail de agentes químicos presentes en plazas, escuelas y aguadas.

La realidad en las escuelas rurales es mala y lo es desde hace un año en algunos casos. Los niños son las principales víctimas de esta realidad que algunos piensan que pude haberse evitado si se hubiesen hechos obras hídricas. María Luisa Inaevni, Jefa Escolar Distrital de General Villegas, explica: “El dictado de clases en la zona rural depende del día, hay días que los caminos permiten el paso y otros que no; hay escuelas que funcionan en campos y maestras que van en tractor para poder pasar

Tres Algarrbos es hoy una isla. El pueblo del noroeste del Partido de Carlos Tejedor no tiene entrada ni salida posible, sólo con vehículo especiales. El volumen de agua es tan grande “que no tiene salida, no baja y hoy se tendrá que resolver qué hacer para que drene y corra el agua. Pero se intentó hacer todo, con cuatro bombas, pero no dio resultado, el agua no baja, está al mismo nivel”, comentó resignado el Delegado Municipal Juan Chiazzi.