La ciudad fue construida según la visión que tuvo Mirra Alfassa, seguidora de Aurobindo Ghose, quien fuera fue un maestro de yoga y poeta indio. Para Mirra el motivo para la creación de Auroville ha sido la necesidad de que en la Tierra exista un lugar en una vida comunitaria internacional, donde hombres y mujeres aprendan a vivir en paz, armonía, más allá de todas las creencias, opiniones políticas y nacionalidades. La ciudad existe y todos estamos invitados a vivir allí.

Auroville fue fundada en 1968 al amparo de la UNESCO como ciudad internacional, en la que todos los movimientos culturales y ONG que desean hacer del mundo un lugar mejor pueden sumarse a convivir de forma pacífica y en armonía. “Debe existir sobre la Tierra un lugar inalienable, un lugar que no pertenezca a ninguna nación, un sitio en donde todos los seres de buena voluntad, sinceros en sus aspiraciones, puedan vivir libremente como ciudadanos del mundo”, expresó Alfassa ante la ONU. 

Auroville está situada en la India meridional, a unos 150 kilómetros al sur de Chenai (Madrás) y a unos 10 km al norte de Pondicherry. Esta ciudad tiene muchas particularidades: allí no se intercambia dinero, sino que todo se consigue por medio de canjes, y además no hay un sistema político convencional. Tampoco hay religiones y sin embargo sus habitantes, pertenecientes a más de 50 nacionalidades y culturas diferentes, viven en completa paz. 

En Auroville el reciclaje es un hábito de todos los días, las construcciones son completamente sustentables, y además, sorprendentes. Apuestan a una arquitectura experimental en la que esperan encontrar cada día nuevos modelos que puedan replicarse por el mundo, y que permitan un uso eficiente de las energias renovables.

Mirra Alfassa, quien falleció en los 70, tenía una idea muy clara acerca de lo que quería hacer, y en muchos aspectos estaba muy adelantada a su tiempo. En un documento, expresó:

“Debería haber en la Tierra un lugar que ninguna nación pudiese reclamar como suyo; donde todo ser humano de buena voluntad que tuviera una aspiración sincera pudiera vivir libre como ciudadano del mundo obedeciendo a una sola autoridad, la de la suprema verdad; un lugar de paz, de concordia y de armonía donde todo instinto de lucha en el hombre fuera usado exclusivamente para vencer la causa de sus sufrimientos y sus miserias, para superar sus debilidades y su ignorancia, y para triunfar sobre sus limitaciones y sus incapacidades; un lugar donde las necesidades del espíritu y el interés de progreso prevalecieran sobre la satisfacción de los deseos y las pasiones o la búsqueda de placeres y el goce material”. 

Actualmente, uno de los objetivos de esta ciudad es integrar su desarrollo urbano en un entorno verde y ecológico, y convertirse en un modelo de eco-ciudad para un futuro sostenible.  También, están creciendo en materia de agricultura ecológica. Desarrollan un procedimiento de multicultivo que combina árboles frutales, campos de cereales y huerta, que se desarrolla en 15 granjas que comprenden una extensión de 400 acres de cultivo biológico. 

Allí trabajan 50 habitantes de la aldea y unos 300 vecinos. La ciudad es autosuficiente en leche y frutos estacionales, y produce el 2% del arroz y cereales que consume, y el 50% de hortalizas necesarias

Las bases para la creación de Auroville son cuatro y estos preceptos aún hoy son los que rigen la vida comunitaria de esta ciudad que demuestra que otra forma de vida es posible, libre de ataduras y en completa alianza con la naturaleza.

La carta de creación de Auroville:

1. Auroville no pertenece a nadie en particular, Auroville pertenece a la humanidad en su conjunto, pero para vivir en Auroville hace falta ser servidor voluntario de la consciencia divina

2. Auroville será el lugar de la educación permanente, del progreso constante, y de la juventud que nunca envejece.

3. Auroville quiere ser el puente entre el pasado y el futuro. Aprovechando todos los descubrimientos exteriores e interiores Auroville se lanzará audazmente en el futuro.

4. Auroville será el lugar de una investigación material y espiritual para dar una manifestación viva a una unidad humana concreta