Creado por Monsanto (Bayer), el glifosato es el herbicida que se utiliza para eliminar malezas en cultivos genéticamente modificados (OGM) como soja, maíz, trigo y algodón, ya que estos resisten su nivel de toxicidad.

Además de la categorización como ‘probablemente cancerígeno’ que le otorgó la Organización Mundial de la Salud (OMS), cientos de estudios científicos nacionales e internacionales ya demostraron que, entre otros daños, el glifosato:

> Puede causar cáncer.
> Afecta la biodiversidad de los bosques nativos.
> Está generando sus propias malezas.
> Se acumula en los campos argentinos. 
> Vuelve impermeables los suelos. 
> Se concentra en los sedimentos de la cuenca del río Paraná.

La prohibición de este veneno en Austria sucede después de que el Parlamento de Viena adoptara de forma mayoritaria una moción del partido socialdemócrata SPÖ.

Recordemos que en 2016, la multinacional biotecnológica que creó este peligroso veneno fue juzgada por el delito de Ecocidio por un Tribunal Internacional en La Haya, Países Bajos, donde víctimas, testigos, médicos y expertos de todo el mundo (incuido nuestro país) expusieron sus testimonios. Uno de ellos a cargo de la mamá de una niña del interior de la provincia de Buenos Aires que padece una malformación congénita, una insólita enfermedad que nada tiene de casual, ya que al lado de su casa se encontraba un depósito de glifosato.