La Reserva Natural San Martín es el último pulmón verde de la Ciudad de Córdoba en donde está protegida la flora y fauna nativa que en gran parte de la provincia se ha desmontado o destruido. El predio de 114 hectáreas se encuentra en peligro porque el gobierno provincial pretende urbanizarla con calles de asfalto y complejos deportivos. Ambientalistas hicieron un abrazo simbólico al lugar.

Ubicada entre el Río Suquía y el Canal Maestro Sur, fue creada en 2009. Estas tierras son de gran importancia biológica porque conservan el ecosistema del Espinal y el Chacho Serrano, se trata del único territorio de bosque nativo protegido dentro de Córdoba Capital.

El gobierno provincial pretende hacer allí obras viales, como caminos pavimentados y complejos deportivos, sin hacer un estudio de impacto ambiental. Los trabajadores que cumplen funciones allí denuncian hostigamiento del Estado. “Con la excusa de que puedan pasar los bomberos (es una excusa, porque pueden pasar tranquilamente) se la va enripiar, con miras a pavimentarla, y es el fin de la reserva, dado que la biodiversidad se va a perder, porque donde hay tránsito no hay aves“, afirmó a La Izquierda, el secretario de la ONG Asociación Civil Amigos de la Reserva San Martín, Héctor Tognarelli.

Nosotros estamos activos por eso, y también por el hecho de que adentro, en el camping municipal (que es manejado por el área de deporte) han querido hacer una cancha de Hockey para eventos internacionales. Esto está ahora más o menos paralizado por una acción de amparo, pero las obras las siguen haciendo porque la justicia no nos dio la medida cautelar, en una resolución arbitraria. Los eventos internacionales van a incrementar la cantidad de gente y cualquier tránsito de vehículos impacta enormemente, ya que la reserva es pequeña“, completó Tognarelli.

Dentro de la biodiversidad que habita la Reserva se destacan 180 especies de aves, otras tantas de árboles y arbustos, en ellos moran muchas especies migratorias. “Las consecuencias de estas obras las sabemos, si abren las calles, el impacto es incalculable porque al aumentar el flujo de tránsito la fauna empieza a morir, lagartos, tortugas quirquinchos, infinidades de aves que mueren en el camino. La fauna no conoce de limites: tiene que cruzar de un lado a otro y cruzar la zona de uso intensivo para ir al agua“, concluyó el activista.