Fuente: InfogeI

Bajo asesoramiento de ingenieros y técnicos de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), Veng y MISA, un grupo de operarios trabajan en la limpieza y acondicionamiento del predio donde se construirán los lanzadores de satélite, en la localidad bonaerense de Pipinas.

Los trabajos, que se enmarcan en el Proyecto Tronador, se realizan en Corcemar, la cementera que le dio origen a esa ciudad y que cerró en 2001, bajo administración de Loma Negra, que la había adquirido 10 años antes. Dejando a toda una comunidad sin trabajo. 

Días atrás, un grupo de ex operarios de la histórica fábrica, recorrió las instalaciones de la fábrica junto al intendente Hernán Yzurieta y los profesionales a cargo, quienes exhibieron los avances realizados en el lugar. Tras un meticuloso permiso que especialmente gestionaron para esta visita, la comitiva partió la recorrida del viejo sector de duchas y vestuarios, hoy convertido en la sala de monitoreo desde donde los científicos controlarán el despegue de los vectores de prueba que se lancen desde Capetina, en Punta Piedras.

En vez de azulejos amarillos, mosaicos rajados y cañerías oxidadas, encontraron allí hacendosas pisos y escritorios, paredes vidriadas con mesas y una veintena de computadoras, alfombra y ventanas de aluminio hechas por manos cooperativistas, según refirió el cronista del diario regional El Colono.

Luego realizaron una caminata por un sector externo, en la que los encargados explicaron cómo serán los procesos de demolición de paredes que no se usarán y de relleno de fosas que surgen. Por su parte, Yzurieta fue el encargado de presentar un galpón que llegará específicamente para albergar la planta de soldadura de aluminio en frío, la primera de Latinoamérica, y que se emplazará donde alguna vez funcionó la tornería y mecánica de Corcemar.

En la recorrida, también se hicieron presentes un grupo de jóvenes responsables de aventar la cal añeja que hay incrustada en paredes y aberturas, y de colaborar con cualquier tarea que requieran los que dirigen la obra civil, según el proyecto de CONAE. Sin dudas que esta noticia le cambió el destino al pueblo, dándole esperanza. 

“Estoy contento no sólo porque esto se reactive y le de trabajo a los chicos jóvenes; también porque con esto se reactiva el pueblo. Antes de que llegaran estas máquinas el pueblo estaba mudo, del todo, hoy a la mañana ya se escuchan los ruidos, se sabe que en este lugar hay gente trabajando”, comentó Nuto Rodríguez, uno de los ex operarios de la cementera.

Edgardo Cuello, otro de sus pares, reconoció sentir nostalgia por la vieja fábrica, que fuera reconocida en todo el país. No obstante, sostuvo que “ahora hay que pensar que la vida es otra, que se vive de otra forma, y que se viene otra Pipinas; esperemos que esto sea fuente de trabajo no sólo para limpieza, sino también para que se pueda producir”, anheló.

Por su parte, el intendente Yzurieta, enfatizó que “esto es parte de la reconstrucción de Pipinas y de una Argentina que hace unos años se fue destruyendo de a pedacitos; y Pipinas es una muestra de las dos cosas: de cómo se caía y de cómo ahora empieza a recuperarse, a partir de la decisión política de un gobierno nacional que avanza en ese sentido”.

“El primer paso lo dimos cuando tuvimos la llave de la tranquera, cuando se compró la fábrica, y lo dimos del modo más complicado, porque podríamos haberlo hecho fácil, con una cárcel que diera trabajo rápido, pero elegimos este camino que es el de la ciencia, la tecnología, del futuro, y estamos orgullosos”, resaltó. Pipinas se recupera.