El gobierno porteño ya instaló la luminaria pública de LED número 100.000 de la Ciudad, en reemplazo de las viejas lámparas de sodio, con las que logrará reducir 75 GWh el consumo eléctrico anual hasta 2030, suficiente para abastecer a casi 17.000 familias promedio de forma permanentemente.

Un LED, o diodos de emisión de luz (por sus siglas en inglés), es un semiconductor que emite luz usado en indicadores de dispositivos e iluminación de alto brillo en el espectro infrarrojo, visible y ultravioleta.

El objetivo es que para 2019 toda la ciudad esté iluminada con tecnología LED, lo cual representaría un ahorro de más del 50% en iluminación callejera, del 30% en gastos de mantenimiento, y así Buenos Aires se convertiría en la primera ciudad del mundo en cumplir con ese logro.

El programa de recambio de luminarias inició en 2013 y, según cálculos de la Agencia de Protección Ambiental, permitió desde entonces un ahorro de 180 GWh, lo que equivale a la energía generada por un parque eólico de 50 MW en la Patagonia durante un año o la energía para abastecer a casi 40.000 hogares durante 12 meses.

Durante la colocación del artefacto en el Parque de los Patricios, el ministro de Ambiente y Espacio Público porteño Eduardo Macchiavelli destacó la eficiencia y la capacidad lumínica del LED: “No solo son mejores que las tradicionales, sino que duran muchos más años, lo que reduce el costo de mantenimiento por una menor necesidad de cambiarlas” (se calcula que una luz led puede tener una vida útil de 100.000 horas o más, a diferencia de las 30.000 horas de las luminarias de sodio).

Desde el ministerio aseguran que, para fines de este año, todas las avenidas de la ciudad tendrán luminarias LED.

Junto con el ahorro energético y económico, la reducción del consumo de energía permite la descongestión de las redes eléctricas, lo que permite reducir los cortes en el servicio domiciliario.

“Este tipo de tecnología tiene un período de repago de 4 años, por lo que las lámparas que instalamos en 2013 ya las hemos amortizado y las que instalemos en 2019 las terminaremos de pagar en 2023”, aclaró el ministro porteño.

Desde el punto de vista ambiental, las nuevas luminarias reducen la cantidad de toneladas de dióxido de carbono emitidas a la atmósfera.

Además, el uso de este tipo de tecnología ofrece la posibilidad de encender, apagar y dimerizar las luces a través de un sistema de telegestión por medio de un centro de comando situado en el bario de San Telmo.