Por Leandro Vesco / Fuente: Periódico El Oeste

Daniel Barenboim indaga la produnfidad del hombre y en ese camino quiso conocer el lugar donde nació su madre, Aida Schuster. Por este motivo fue hasta Carlos Casares, en el interior profundo de la Provincia de Buenos Aires. Allí estuvo en el cementerio donde se supone descansa su madre, la Colonia Mauricio.

Barenboim nació en Buenos Aires en 1942 y empezó sus estudios de piano a los cinco años con su madre, a la que simbólicamente vino a buscar en este viaje por la pampa bonaerense. Debutó a los siete años con un éxito total, y fue tal que el Mozarteum de Salzburgo lo invitó a continuar sus estudios en esta ciudad, en cuyo festival triunfó tres años después. Por muchos años, su único profesor fue su padre. Su carrera es una lista interminables de excelentes críticas y consagraciones en todo el planeta, pero se hizo mundialmente conocido cuando decidió usar la música para acercar al pueblo israelí y palestino, batalla en la que ha tenido grandes victorias.

Luego de recorrer Colonia Mauricio, el cementerio de Algarrobos y otros lugares históricos de la colonización judía, Barenboim se presentó en el salón Blanco de la Municipalidad, haciéndolo acompañado del Intendente municipal Esc. Walter Torchio y su Sra. esposa, Elena y su amigo el empresario y productor cinematográfico Hugo Sigman. Allí lo esperaba una verdadera multitud que colmó el amplio Salón Blanco Municipal, encontrándose entre los presentes el Obispo Monseñor Martín de Elizalde, el Obispo Coadjutor, Ariel Torrado Mosconi, el Cura Párroco Juan Carlos Pellegrino, además de funcionarios, legisladores y vecinos.

Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo del Director de Cultura Horacio Vita: “Fue muy emotivo ver al maestro recorrer los lugares de sus antepasados. Agradecemos su muy buena disposición para compartir este momento con todos nosotros dado que tiene sus actividades ya programadas, con conciertos en el Teatro Colón, una conferencia con Felipe González, también en el Teatro Colón, ya estuvo con Marta Argerich lo que fue una maravilla. Muchas gracias maestro por su talento, por estar acá en Carlos Casares, por la dimensión que tiene, que de pronto no nos damos cuenta a quien tenemos aquí sentado y sobre todo los que amamos la música, la cultura, tener a Daniel Barenboim en nuestra ciudad.”

Luego se leyó el Decreto municipal donde se declara a Daniel Barenboim huésped de honor del Partido de Carlos Casares. El público, que colmó el recinto se mostró en todo momento emocionado por la presencia de una figura de peso internacional, aunque de una humildad sin igual. El Intendente destacó el compromiso de Bareboim con la paz, y luego prosiguió: “Independientemente de todo el reconocimiento que tengo hacia el maestro Barenboim desde lo municipal, debo resaltar toda su actividad en pos de la paz. Casares ha sido una tierra fértil para los inmigrantes. Ha sido una tierra fértil para darle la bienvenida a todas las religiones, a todos los cultos y a las distintas razas, y uno ha tenido a lo largo del tiempo la posibilidad de vivir absolutamente en paz. Por eso quiero agradecerle profundamente a él, que ha logrado transmitir por medio de la música ese compromiso permanente por la paz. Muchísimas gracias maestro por estar en Carlos Casares, es bienvenido hoy y será bienvenido siempre, por lo que esperamos tenerlo nuevamente”.

En medio de fuertes aplausos y de verdadera multitud de vecinos, el maestro Daniel Barenboim habló: “Deseo reiterar el pedido de disculpas por la demora, pero les pido que entiendan que es solo por el hecho de que vinimos hoy mi esposa y yo para visitar el lugar de nacimiento de mi mamá en un viaje normalmente sentimental, pero me encontré con todo un mundo, con todo un mundo de la colonización judía en esta región. Y las historias que me contaron, todas las dificultades que hubo, las ideas que desarrollaron entre ellos, me hicieron acordar que muchos de esos valores son los que me dieron mis padres.”

“El hecho de venir de tierras lejanas, de Ucrania, de Rusia, otros de Polonia, de muchos lados y no solamente para aprovechar lo que se les ofrecía aquí, sino para conseguir la libertad individual a través del trabajo, y eso es algo que me inculcaron mis padres y por eso estoy emocionado y confundido un poco, en el sentido que pensé hacer un viaje puramente sentimental pero me encontré con toda la historia de los últimos 100 años y todas las cosas de mi familia, de mis abuelos, de mis padres y de toda la filosofía de los judíos que vinieron a la Argentina a finales del siglo 19 y principios del siglo 20 gracias a Mauricio Hirsch, con la idea de trabajar la tierra y así conseguir su libertad, en una actitud rebelde contra la historia, la vieja historia del pueblo judío que fueron esclavos en Egipto. Fue como crear un puente, un puente entre esos tiempos de esclavitud  a un lugar lejano, donde no se sabía absolutamente nada pero con la idea de que solo así se consigue la libertad, la libertad no solamente como un derecho sino algo que hay que conquistar con responsabilidad. Esos son valores que me han quedado siempre y por eso estoy muy emocionado de estar aquí. Agradezco mucho todos los honores, y voy a volver”

La grandeza se reconoce en estos pequeños actos. Carlos Casares y la pequeña Colonia Mauricio jamás olvidarán el paso de un hombre que ha cambiado al mundo.