“El progreso sin contaminación no existe”, les dijo el Intendente de Benito Juárez (Buenos Aires) a los miembros de la Asamblea Vecinal cuando fueron a pedirle explicaciones sobre la instalación de una central termoeléctrica que nadie quiere en Barker, un pueblo acostumbrado a los cultivos de frambuesas y frutales, rodeado de cerros y dentro de un entorno natural tranquilo y bello.

La empresa que pretende hacer la central termoeléctrica primero iba a instalarse en Tandil, pero Intendente, concejales y vecinos le dijeron no. Es una industria contaminante que genera gases que provocan efecto invernadero, ademas de dañar la salud de aquellos que deben estar cerca de la planta y modifica el medio ambiente. El Gobierno provincial quiere hacer quince de estas centrales para producir energía. Luego de tener el no de Tandil, la empresa se reunió con el Intendente de Benito Juárez, Julio César Marini quien le abrió las puertas de su Distrito, promoviendo la instalación de la Central en un pueblo que jamás fue consultado y rezonificando un predio rural a industrial en pocas horas. De manera inconsulta y a puertas cerradas, de la noche a la mañana, los vecinos de Barker se enteraron que a pocos metros de su plaza se instalaría una Central Termoelectrica.

Barker rápidamente se movilzó. Elena Andanch es miembro de la Asamblea Vecinal, y fue entrevistada por el programa local “Otras Voces, Otras Propuestas”, allí pudo expresar y contar lo que los vecinos sienten al respecto de este avasallamiento. “La central que se iba a instalar en Tandil pretendía radicarse en una zona urbana. Es altamente contaminante porque emite gases de efecto invernadero. Eso a nivel ambiental desde la cuestión del aire, pero también tiran desechos al agua. En el caso de Tandil no pudo radicarse porque se iba a instalar en zona urbana y porque no habían presentado los estudios impactoambientales correspondientes, entonces tanto el municipio como los ciudadanos exigieron que se fueran. Esto sucedió el 29 de enero de este año. Ya el 31 de enero de este año llegaron a Benito Juárez, charlaron con el intendente Julio César Marini, quien les abrió las puertas sin ningún tipo de presentación de estudio socioambiental”

A nivel población nos sentimos avasallados porque en ningún momento hubo una audiencia pública, en ningún momento se nos brindó información sobre qué era esa planta, qué significaba tenerla. Lo único que se decía es que traía progreso, que el desarrollo es imposible sin contaminación. Entonces, nosotros, como ciudadanos, lo primero que hicimos fue exigir que se respeten nuestros derechos, que nos den la información, que nos expliquen qué es lo que querían instalar en nuestro pueblo. En ningún momento se hicieron las publicaciones o se brindó la información de manera correcta. Todo se manejó a puertas cerradas”, denunció.

La asambleísta reconoce que la planta se intenta hacer por presiones políticas. La enorme demanda energética de la provincia necesita de centrales que produzcan energía, cuando la alternativa sería apostar por energías verdes, sostenibles y renovables. “Una planta termoeléctrica significa problemas de salud para todos y que el discurso del progreso sobre los puestos de trabajo no es cierto, porque abriría las puertas a 40 trabajadores que serían ingenieros y técnicos y en la actualidad en nuestro pueblo no hay ni ingenieros ni técnicos desocupados“, sostiene Andanch.

La empresa que construirá la Central se llama MSU Energy y tiene vínculos con la americana General Electric. Su propietario es el productor sojero Manuel Santos Uribelarrea. Otras de las irregularidades es la zona donde se pretende instalar la Central: “El lugar donde se busca instalar la planta es una zona rural, entonces el primer paso del gobierno municipal fue elevar al Concejo Deliberante el cambio de zona, o sea la rezonificación; es decir que el lugar donde se instala pasa de ser rural a industrial. Esto salió con un apuro bastante sospechoso, porque la empresa llegó un lunes, se sesionó el viernes y ese mismo día se le presentó a los concejales el estudio de impacto ambiental que debería estar aprobado por el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS) y no es así”

La Asamblea Vecinal de Barker está en contra de esto y pretende movilizarse para que la Central no se construya en un pueblo hermoso y tranquilo, que necesita apoyo para que sus emprendedores puedan cultivar más y mejor, y no gases ni agua contaminada. “La generación de energía tiene que desarrollarse de una forma sustentable, sostenible, no podemos aceptar estos proyectos que son negociados que lo único que hacen es destruir nuestra vida a costa de intereses de gente muy poderosa“, finalizó la vecina.